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Villa, Villa y más Villa. ¿Y Villa?

villaDavid Villa se ha convertido en uno de los delanteros más importantes del mundo. El Valencia, equipo que tiene sus derechos federativos, ha reconocido su predisposición a un traspaso. Real Madrid, Barcelona, Chelsea y Manchester han mostrado su interés. Al menos, eso publica la prensa deportiva de medio mundo. Desde entonces, el futbolista vive rodeado de portadas con su nombre, supuestas ofertas económicas y posibles acuerdos contractuales entre él y otras entidades, especialmente con el club de la Castellana.

No tiene que ser nada sencillo vivir dentro una burbuja similar. Todo el mundo te mira y evalúa si hoy estás con el morro torcido, si firmas la camiseta oportuna o si hablas por teléfono con tono preocupado. Se especula sobre todo. Además, Villa tiene un problema añadido: la selección española se juega parte del prestigio adquirido en la Eucopa en la Copa Confederaciones. La prensa también informa de que Villa está ausente, pero que nadie del cuadro técnico ni el vestuario duda de su profesionalidad y buen hacer sobre el césped. Faltaría más.

Gran parte del ’show Villa’ viene promocionado por los medios, que encuentran en la historia de su fichaje un reclamo para sus lectores. No sé si el asturiano acabará en el Real Madrid, el Barcelona o el extranjero, pero su cara al borde de un ataque de nervios vende mucho papel y da muchos clics. Y, sinceramente, no tengo motivos para pensar que Villa esté triste, preocupado, apesadumbrado, ausente… ni tampoco que, si lo está de verdad, el motivo sea su salida del Valencia. De todas formas, la moneda tiene dos caras: la prensa utiliza a Villa como enganche y los jugadores usan a los periodistas de cámara como portavoces alternativos. No me pidan nombres, no los daré.

El negocio es el negocio. Nadie se permite el lujo de ser demasiado ingenuo. Los medios en Madrid aseguran que Villa tiene decidido fichar por el Real Madrid con un contrato de 5,5 millones de euros por temporada. Vida resuelta para él, su mujer y sus futuros hijos. En Barcelona, se alinean con la tesis de que el asturiano puede llegar al Barça y que parte de su entorno le presiona para desembarcar en el Bernabéu. Y todo eso genera un juego de complicidades, todo es verdad y todo es mentira y a todos les sirve la burbuja para algo: el Valencia quiere más dinero por el traspaso, el Real Madrid busca ahorrarse varios millones, Villa quiere mejorar su contrato profesional y la prensa deportiva vende la historia a sus lectores como le interesa a sus lectores, es decir, sus mayores benefactores. La historia interminable de todos los veranos.

Un ejemplo perfecto es la aparición de Florentino Pérez en Canal Nou. El mandamás del Real Madrid se metió en la casa de los valencianista para decirles que el club blanco es un amigo y que lo de Villa se cerrará si llegan a un acuerdo satisfactorio para ambos. Canal Nou, una televisión pública, al servicio de un mensaje propagandístico de una empresa deportiva. ¡Chúpate esa! Pero no sean ingenuos. Canal Nou también vende la historia porque le interesa a sus espectadores. La máquina de hacer churros está al alcance de todos. Además, el Real Madrid mejora las condiciones para el traspaso porque rebaja la presión sobre los directivos del Valencia, no sólo preocupados por el precio de la venta sino también por el malestar de sus seguidores.

Y al otro lado del business estamos los consumidores de letras. Los que vamos al kiosco y soltamos las monedas para enterarnos qué cara tiene hoy Villa. O entramos en internet para ver la última hora sobre ¿quién?, pues sobre Villa. No podemos esperar que los que cobran por darnos lo que compramos dejen de hacerlo. Ellos también tienen mujer y futuros hijos, como Villa. Tampoco que el Real Madrid, el Valencia y el propio futbolista miren a los medios para sacar partido. Un negocio de todos para todos. Nosotros lo subvencionamos. Faltaría más.

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