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Una jubilación azul y oro

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Boca Juniors ha intentado construir un equipo para ser campeón del Apertura 2009-2010, pero hay algunas piezas que han sufrido demasiado desgaste. Uno de esos engranajes a los que el giro ha dejado sin dientes es Claudio Morel Rodríguez (31 años), el casi eterno lateral izquierdo de los azul y oro. Su falta de colocación, su estéril subida por banda, su debilidad en el choque, su imprecisión en el pase y la facilidad con la que le encuentra la espalda son síntomas de jubilación anticipada.

Es cierto que los chicos de Casa Amarilla no necesitan laterales de primer nivel mundial para alzarse con el título, pero es evidente que dar paso a nuevas caras en esa banda es casi una obligación. En el último partido frente a Lanús, Alfio Basile dio entrada a Fabián Monzón por ese lateral y tuvo buenos gestos durante su estreno. Su entendimiento en banda con Federico Insúa fue correcto y demostró que está por encima del rendimiento ofrecido por Morel Rodríguez.

El chico de Asunción (Paraguay) lleva ligado a la disciplina de Boca Juniors desde 2004. No siempre fue titular indiscutible, hubo momentos en sus comienzos en los que no encontraba la confianza de los técnicos. Con los azul y oro ha ganado dos Copas Sudamericanas (2004 y 2005), tres Recopas Sudamericanas (2005, 2006 y 2008), tres campeonatos argentinos (los torneos Apertura 2005 y 2008 y el Clausura 2006) y una Copa Libertadores (2007). Antes de Boca, Morel Rodríguez estuvo casi una década en las filas de San Lorenzo de Almagro, conjunto con el que consiguió su primer Torneo Clausura (2001). Siempre estuvo rodeado de éxitos.

Morel Rodríguez -mejor jugador paraguayo 2008, según el Diario ABC Color- fue un jugador especialmente interesante por su enorme polivalencia y agresividad. Era capaz de jugar de lateral izquierdo, de volante por esa banda o, incluso, como esporádico central zurdo. Siempre ofrecía alternativas muy importantes a su entrenador porque hacía gala de una sobriedad enorme en el aspecto defensivo y era capaz de incorporarse al ataque con calidad, buen regate en velocidad y centro suficiente. Además, era agresivo -sin ser violento- cuando salía al cruce e iba al choque, anticipaba con inteligencia y siempre estaba atento. Era un carrilero zurdo de primer nivel.

El lateral llegó a Boca tras la salida de Carlos Bianchi, técnico que llevó a la institución a la consecución de 9 títulos oficiales desde 1998 hasta 2003: tres Aperturas (1998, 2000 y 2003), un Clausura (1999), tres Copas Libertadores (2000, 2001 y 2003) y dos Copas Intercontinentales (2000 frente al Real Madrid y 2003 frente al Milán). Casi nada. Después desembarcarían Jorge Benítez, Alfio Basile, Ricardo La Volpe, Miguel Ángel RussoCarlos Ischia. Ahora, con Bianchi en los despachos y el Coco Basile de nuevo en la caseta, Morel Rodríguez tiene complicado aguantar sin heridas el ataque del enemigo implacable del tiempo y el empuje de Monzón.

El caso del paraguayo es comparable al de Hugo Ibarra, eterno lateral derecho de Boca Juniors. El futbolista de Formosa ha perdido gran parte de su capacidad para incorporarse al ataque con acierto, no intenta el disparo como antes (siempre se caracterizó por un tiro duro y seco), incluso ya no dispone de la misma velocidad y capacidad de reacción. Tal vez, la diferencia sea que el ‘Negro’ Ibarra llegó a Casa Amarilla en 1998 y ha vivido todos los buenos y malos momentos dentro del vestuario azul y oro. La gran época de Bianchi, el buen sabor de boca de Basile y los vaivenes con Russo e Ischia. El ‘Coco’ ha repescado a Ibarra cuando ya pedía la pensión de jubilación. Con Morel Rodríguez da la sensación de que no sucede lo mismo. Está al borde del KO definitivo.

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