Todo o nada en Anfield

El Real Madrid visita Anfield en el duelo de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, con la incómoda sensación sobre su cogote de jugarse buena parte de la temporada en noventa minutos. Tras el 0-1 de la ida, toca apechugar y recurrir a la heroica. Pero quizá son ya demasiadas temporadas recurriendo, siempre en vano, a la épica en competición europea. Demasiada épica que se quedó en el tintero del redactor de turno.
La sensación de provisionalidad que ha transmitido el Real Madrid en las últimas temporadas, llegados a estas alturas de la campaña, siempre ha jugado en su contra. Ocurrió con Capello y ocurrió con López Caro. El caso de Juande Ramos es diferente en las formas, pero no en el fondo. El técnico manchego busca coleccionar méritos suficientes para poder continuar en el puesto la temporada que viene, y el primero y más importante de los méritos, pasa por ganar en Anfield y superar una eliminatoria que lleva catorce días cuesta arriba.
Para tratar de obrar el milagro, Juande contará con el once de gala de las últimas semanas, excepción hecha de los lesionados de larga duración. Así, Pepe (sancionado contra el Atleti) volverá a liderar la zaga blanca, mientras que con la vuelta de Sergio Ramos al lateral derecho, Lass volverá a la posición en la que se ha hecho querer por todo el madridismo, el mediocentro. El perjudicado será Guti, que verá comenzar el partido desde el banquillo y revivirá su condición de revulsivo, a buen seguro en contra de sus deseos.
Como en todos los choques a vida o muerte, y el de Anfield lo es, cada aficionado, cada crítico y cada cronista tendrá una visión diferente del encuentro. Probablemente muchos coincidirán en que, ante la carencia de ideas del ataque madridista (¿cuántas veces estrelló Robben su carrera en paralelo desde la banda derecha contra la defensa atlética el pasado sábado?), al equipo merengue le conviene un partido alocado y fuera de control. Arrojarse a pecho descubierto contra el trabajado Liverpool de Rafa Benítez puede parecer una idea descabellada, pero tampoco ha dado el Madrid de Juande motivos suficientes, hasta la fecha, para creer que el trabajo de pizarra y la preparación del duelo en los días previos pudiera dar sus frutos.
La visita del Madrid a tierras inglesas traerá consigo, independientemente del resultado, unas instrucciones precisas y específicas de cara al tramo final de la temporada. Si se obrara el milagro, si Anfield y el oficio europeo del Liverpool no pudieran con los blancos, el objetivo debería ser uno: la conquista de la Décima, por encima incluso del título liguero. Por el contrario, si el Madrid acaba despidiéndose mañana de la competición europea, podrá centrar sus esfuerzos en una carrera por la Liga que, tras el patinazo del sábado, parece haber aparcado un poco el frenesí de las últimas semanas.
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