Sueños de ascenso en Vallecas

La parte alta de Segunda División está muy apretada. Son varios los equipos que a día de hoy luchan por colocarse en las mejores posiciones para el tramo final de la competición y acceder a los puestos de ascenso. Uno de esos clubes es el Rayo Vallecano, que este fin de semana se ha colocado tercero en la tabla. La afición rayista se encuentra ante la posibilidad de ver otra vez a su equipo en Primera, aunque el camino hacia ese sueño todavía sea demasiado largo.
El Rayo Vallecano se impuso con problemas por 1-0 al colista, el Sevilla Atlético, y se aprovechó de las derrotas de los dos equipos que lo precedían en la tabla la semana pasada, el Zaragoza (ante el Elche por 2-0) y el Castellón (ante el Albacete por el mismo resultado). La entidad vallecana dispone ahora de 43 puntos (11 victorias, 10 empates y 4 derrotas) y se ha situado a tres puntos de sus inmediatos perseguidores. Nadie esperaba en verano estar en esta posición en febrero.
Tras cuatro años en el infierno de la Segunda División B, el equipo formado por el director deportivo, Felipe Miñambres, y el entrenador, Pepe Mel, proyectó una plantilla que le sirviera al Rayo Vallecano para adaptarse con rapidez a la nueva categoría, con más calidad y mayor exigencia, y mantenerse en ella. Ahora, el sueño de la permanencia parece demasiado pequeño (casi está asegurado) y la ambición profesional obliga a no renunciar a nada.
La plantilla rayista combina juventud y experiencia, esfuerzo y calidad. Atrás tiene jugadores experimentados como Manuel Tena, jugador de la cantera del Real Madrid y curtido en Valladolid, Córdoba y Getafe, y Carlos Llorens, un trotamundos que probó en el Levante, el Leganés, el Atlético, el Osasuna o el Alavés, entre otros. Dos hombres de las inferiores cierran el círculo: Antonio Amaya y Jorge Andújar ‘Coke’, un lateral derecho ofensivo y con calidad en los metros finales. Los números indican que sólo hay dos clubes menos goleados que el Rayo: Hércules y Real Sociedad.
Desde el principio, el propósito de Mel era conseguir que el equipo creciera a partir de la posesión del balón. Tal vez por eso era necesario encontrar un futbolista capaz de blindar al resto de profesionales más ofensivos y que tuviera calidad suficiente para sacar la pelota jugada. La elección fue arriesgada, pero a día de hoy parece acertada: Mohamed Diamé. Este joven francés de 21 años se formó en las inferiores del Lens y recaló en el Rayo tras su paso por el Linares en Segunda B. Diamé ha cumplido con las expectativas y su claúsula de 6 millones lo convierte en objetivo de equipos con más entidad.
Los tiempos sobre el césped los marca el capitán, el buque insignia, el gran Míchel. El jugador madrileño se ha pasado casi toda su trayectoria en el Rayo Vallecano, al que retornó procedente del Murcia en 2006 con el deseo de devolver al club a Segunda. Míchel es ese futbolista que tiene aptitudes para tirar una pared definitiva o un pase al hueco que genere una oportunidad de gol. Además, el Rayo tiene arriba a dos jugadores de máximas garantías: Pachón y David Aganzo.
La pareja titular de delanteros lleva 17 goles. Aganzo es el máximo goleador del equipo con 10 tantos y Pachón le sigue con 7. Son dos jugadores con mucha experiencia, que han demostrado en muchos momentos su gran calidad técnica y su olfato de cara a puerta y que suponen un verdadero lujo para una entidad tan ajustada desde un punto de vista presupuestario. Ellos proporcionan al vestuario el veneno necesario para encaramar al equipo a los puestos de mérito.
Mel también es otro de los culpables de la buena marcha del equipo. Su carácter tranquilo le ha permitido bajar las revoluciones de la plantilla, que llegaba a la categoría de plata con mucha fogosidad acumulada durante los largos años en Segunda B. Tranquilidad y trabajo callado. Ésas son las palabras que definen su proyecto. Además, Mel no renunció a una pretemporada cargada de amistosos duros ante el Atlético, el Numancia o el Getafe, lo que ahora se descubre como un periodo que sirvió al vestuario para prepararse convenientemente.
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