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Sonrisa profidén

El ingeniero [Pellegrini] también dejó en el banquillo al del brazalete, al que se le veía saltar al campo con una sonrisa profidén más falsa que un billete de veintidós euros cada vez que el equipo metía un gol. Sin duda lo hacía con el propósito de que todos pensáramos que es el primero en animar a los compañeros, que no le molesta la suplencia, que juega en equipo. No me importa que trate de hacérnoslo creer siempre que lo haga desde el banquillo.

[José Vicente Hernáez en Gol]

[Gracias, Diego]

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