«
»


Samu, yo sí te echo de menos

samuel-etoo-001

Han pasado tres meses y once jornadas de Liga desde que te fuiste. Poco menos de un tercio de la temporada. Esto no ha hecho nada más que empezar, vaya, pero la sensación de vacío empezó a hacerse presente algunas semanas atrás. A tu salida cubrieron tu puesto con una alhaja sueca, en frasco de litro pero de maneras refinadas, sobre la que los focos brillaban y reflejaban con tal intensidad que cegaban a quienes dirigían la mirada sobre ella. Quizá fuera eso lo que les impedía ser conscientes de la realidad.

Contigo, Samu, no sólo se fue un extraordinario delantero, el más idóneo para el sistema de juego de Guardiola. Contigo se fue parte del espíritu de este equipo invencible y temido por todos los rincones de Europa. Y sí, como decía antes, llegó el sueco enorme, y llegaron con él los goles, y los taconazos, y las jugadas de fantasía, … Pero la cosa no era igual. Faltaban la chispa y el picante. El carácter. La cercanía. La sencillez y las reacciones espontáneas.

Ante una semana como la que se presenta, Samu, tú no habrías desperdiciado la más mínima oportunidad para caldear el ambiente. Siempre listo para lanzar el dardo, peleón hasta cuando no vistes de corto. Y puede que a este equipo, tal y como se encuentra ahora, le hubiera venido bien un poco de arremango. Un empujón a la credibilidad perdida que, seguramente, tú te habrías encargado personalmente de transmitir a todos tus compañeros.

Lo que hacía temible a tu Barça era la perfecta simbiosis entre quilates futbolísticos y ansia de victoria, dos factores muy difíciles de asimilar de manera conjunta. Y tú hacías de elemento indispensable en la emulsión. Eso es lo que se ha perdido con tu adiós.

Los que apelaban a la capacidad goleadora de tu sustituto se han quedado sin argumentos hace ya algunas jornadas. Tus espectaculares cifras del año pasado han terminado dejando en evidencia la capacidad goleadora del nórdico. Sí, es verdad, aporta muchas soluciones ofensivas, pero resta otras tantas defensivas… que tú sí nos dejabas.

Sin embargo, lo que más se echa de menos de ti no se veía sobre el césped. Se echa de menos tu personalidad, tu vitalidad contagiosa, tu cercanía, tu manera directa de ver las cosas y de expresarte. Con tu marcha, los micros perdieron el titular jugoso, pero los aficionados perdimos a alguien que hacía que el fútbol de alta gama fuera un poco más humano.

Ir al artículo original

Leave a Reply

Comment