RCD Mallorca: nuevos propietarios, idéntica estrategia
Llevan años rizando el rizo. Verano sí y verano también la desbandada generalizada en el RCD Mallorca deja en el equipo balear un aire de incertidumbre que, necesariamente, impregna todo lo que rodea al club en los arranques de temporada. Si el verano pasado fueron futbolistas de la talla de Ibagaza, Dani Güiza, Borja Valero, Jonás Gutiérrez o Angelos Basinas, esta temporada Gregorio Manzano deberá sobreponerse a las salidas del club de Cléber Santana, David Navarro y Jurado (todos por expirar sus respectivas cesiones), mas las de Miguel Ángel Moyà y Juan Arango, dos auténticos tótems vivientes del club mallorquín.
Si bien la marcha del portero de Binissalem era algo cantado desde hace ya tiempo, y la contratación en el mercado de invierno de Dudu Aouate vino a solucionar el problema en la portería bermellona, cubriéndose las espaldas ante la posible salida del meta canterano, la baja de Juan Arango sí puede tener mayores consecuencias que la del mallorquín. Escondida tras un carácter tímido y retraído, casi impropio de un futbolista de primer nivel, la zurda del venezolano llevaba cinco temporadas sacando puntos para el Mallorca de donde parecía una quimera lograrlo. Notará mucho Manzano la baja del hoy jugador del Borussia Monchengladbach, y echará, sin duda, en falta las numerosas opciones ofensivas que ofrecía el sudamericano.
El peso de la responsabilidad vuelve a recaer, una vez más, sobre el profesor Manzano. Da la sensación de que el técnico jiennense vive bajo un permanente examen, pese a los notables resultados conseguidos temporada tras temporada. Mermado en sus recursos uno y otro verano, el entrenador bermellón se reinventa a sí mismo, y con él al equipo, resistiéndose a ese sambenito de eterna incógnita que parece siempre recaer sobre el conjunto isleño.
Pero, haciendo un ejercicio de bendita ignorancia y obviando las importantes bajas, este RCD Mallorca tiene una diferencia fundamental con el del año pasado. Ahora, al menos, parece haber logrado, por obra y gracia del nunca suficientemente ponderado Mateu Alemany, la estabilidad institucional que gobernaba el club desde hace varias campañas. Con la venta del paquete mayoritario de acciones del club al Grupo Safín, representado por los hermanos Martí Mingarro, Alemany dijo dejar al club ‘en las mejores manos posibles’. Se merece el mayor de los votos de confianza, el abogado mallorquín, tras haber ‘rescatado’ al club de la infame, al menos en lo socio-económico, era Vicente Grande.
Sin apenas tiempo para remendar una plantilla muy mermada, los nuevos propietarios deben ahora, en un plazo récord de tiempo, buscar bajo las piedras los refuerzos demandados insistentemente por Manzano. Amén de los cedidos recuperados, de los que parece que, al menos, se contará con el central Martí Crespí, el Mallorca cerró la pasada semana dos de sus principales incorporaciones. Por un lado, el central Rubén, que llega tras un decepcionante paso por el Celta, vendrá a reforzar la zaga balear. Acumula algo de experiencia en Primera, pero nunca ha terminado de ofrecer verdadera seguridad.
El segundo en llegar a la isla es un jugador ciertamente desconocido, pese a que no es ya ningún imberbe, pero que viene avalado por muy buenas referencias. El portugués Bruno China, fundamental en el centro del campo en la magnífica campaña del Leixoes y al que nuestro lector Miguelbuke descubre en su blog, llega a Mallorca para convertirse en una pieza básica para Manzano en su posición de mediocentro destructor. Si rinde la mitad de lo que lo ha hecho el central Nunes, otro que en su día fue calificado de ‘desconocido’ y hoy primer capitán del equipo, la afición mallorquinista quedará satisfecha.
Sin dejar de pensar en algunos de los principales activos del club, como el propio Nunes, Pep Martí, el ‘Chori’ Castro, Fernando Varela o Aritz Aduriz, de los que la mejor noticia es que siguen perteneciendo a la plantilla, la directiva bermellona tiene ante sí la complicada misión de terminar de rematar un equipo que, a día de hoy, permanece sujeto por insuficientes puntales.
La clave: Un año más, el papel de Gregorio Manzano, inasequible al desaliento e impermeable a las críticas. Debe extraer petróleo de una plantilla muy mermada.
El pronóstico de DDF: La estabilidad institucional debería ser el primer paso para creer una vez más en la permanencia. Aún es pronto para hablar de empresas mayores, pero, no obstante, terminará salvándose.