Premier League 2009/10: zona baja
Este pasado sábado arrancó una nueva campaña de la Premier League, en la que quizá sea una de las ediciones más igualadas de los últimos años. Acostumbrados a veranos agitados en lo que al capítulo de fichajes se refiere, durante estos meses de julio y agosto apenas hemos asistido a movimientos espectaculares del mercado, excepción hecha del reforzadísimo Manchester City, actual estandarte de los nuevos ricos del fútbol. La Premier League 2009/10 podría ser bautizada como la liga del Año I Después de Cristiano. La salida del extremo de Madeira del Manchester United va a marcar no sólo al equipo de Old Trafford, sino a toda la competición. La no presencia del desequilibrante portugués, capaz de decidir partidos por sí solo, supondrá una alteración importante del statu quo reinante durante el último lustro en la competición inglesa.
Pero las cosas no se presentan más igualadas que nunca únicamente por la parte alta de la tabla. También la zona baja de la clasificación promete este año ser tremendamente competitiva, con muchos equipos con plantillas muy similares e idénticas probabilidades de acabar en una de las tres plazas de descenso. Como no podía ser de otra manera, tres de los más firmes candidatos a perder la categoría son los tres recién ascendidos, por mucho que al final siempre acabemos asistiendo a alguna sorpresa. Birmingham City, que vuelve tras un año purgando sus males en Championship, y sobre todo, Wolverhampton y Burnley son tres de los más evidentes.
Los de Alex McLeish podrían hacer valer su (mala) experiencia de hace dos campañas, cuando se vieron relegados a Championship sólo un año después de su ascenso, para intentar escapar de la quema. No han llegado a Birmingham fichajes de relumbrón. Únicamente el delantero ecuatoriano Christian Benítez, por quien se han abonado cerca de 9 millones de libras al Santos Laguna mexicano, puede ser considerado como un fichaje estrella. Del resto del equipo, cabría destacar a un Cameron Jerome que parece haberse estancado un poco con respecto a lo que apuntaba hace un par de temporadas, al cedido Joe Hart (portero ya internacional), al veloz extremo sueco Sebastian Larsson, que ya sonara para algún club de mayor entidad el verano pasado, o al rocoso centro del campo formado por el agresivo pivote Lee Carsley (ex del Everton) mas las recientes incorporaciones del polémico Lee Bowyer y del veterano escocés Barry Ferguson (tras casi 500 partidos con la camiseta del Rangers). Deben hacer valer su superioridad física en el centro del campo con respecto a muchos de sus competidores, para mantener la categoría. De eso, y del estado de forma del velocísimo Cameron Jerome y su readaptación a las defensas Premier, dependerá gran parte del éxito de su empresa.
Junto al Birmingham, dominador de la Championship la pasada temporada, ascendió un histórico como el Wolverhampton. Para los Wolves, su retorno a la elite, debería ser, después de una larga temporada alejado de los grandes, el comienzo de una nueva era, tras los lejanos tres títulos ligueros y cuatro de FA Cup (el último del año 60). Para acometer la empresa se han reforzado con un delantero de referencia como Kevin Doyle, fichado del Reading (6,5 millones de libras) tras su excelente actuación con el club hooped durante su estancia en Premier League. Pero los goles de Doyle no estarán solos. La sensación de los Wolves responde al nombre de Sylvan Ebanks-Blake, prometedor delantero formado en las categorías inferiores del Man United. Sus ¡38! goles en la campaña pasada, la del ascenso, le confirman como uno de los jugadores a seguir. Aspiran a ser la sorpresa.
El tercer ascendido, tras las eliminatorias por el ascenso, fue el Burnley, equipo de menor entidad que sus dos compañeros de viaje. Ciertamente desconocido para el aficionado medio, el éxito del Burnley se basa, y debería basarse en esta aventura entre los grandes, en un bloque tremendamente sólido muy bien dirigido desde el banquillo por Owen Coyle, el hombre del milagro, que ha abonado al modesto equipo de Lancashire a un juego basado en el passing game como estilo al que mantenerse fiel. La propuesta de Coyle es de tendencia claramente romántica, pero también ambiciosa. Sabe que el presupuesto de su equipo no da para hacerse con refuerzos de lujo, pero confía en el mismo grupo que le dio el ascenso el pasado año de manera brillante e inesperada. No sabemos si será capaz de mantenerse fiel a un estilo (el último predecesor fue el West Brom, aferrado a su fútbol de toque el pasado año, que terminó condenándole al descenso sin miramientos), pero lo que es seguro es que los Clarets tienen muy poco que perder y mucho que ganar. La salvación pasa por hacerse fuertes en casa.
A los tres recién ascendidos se les unen varios equipos que, salvo sorpresa, tendrán muy complicado encaramarse a la zona desahogada y cómoda de la tabla. Quizá la aventura del Hull City pueda haber tocado a su fin. Los Tigers ya salvaron la categoría in extremis la pasada campaña, pero este año no cuenta con un Newcastle que vaya por ahí regalando permanencias. Los de Phil Brown basaron su permanencia la temporada anterior en una primera vuelta de ensueño, en la que estuvieron incluso varias jornadas coqueteando con puestos europeos. Finalmente el globo terminó desinflándose con estrépito, y lo que había comenzado como un sueño difícil de creer, estuvo a punto de terminar en pesadilla. El equipo se ha reforzado con el centrocampista nigeriano Seyi Olofinjana, del Stoke City, y con la incorporación como cedido del velocísimo delantero Jozy Altidore, propiedad del Villarreal. Repetir el milagro se antoja complicado.
Los estrambóticos pero efectivos saques de banda del irlandés Rory Delap restaron demasiado protagonismo a la buena campaña protagonizada el pasado año por el Stoke City, recién ascendido. Su apuesta por el fútbol tosco, aguerrido, exento de florituras pero tremendamente efectivo, tendrá continuidad en esta temporada. No se han reforzado en demasía y de los habituales, sólo se han desprendido de Olofinjana. Apuestan por la continuidad, por el fútbol arcaico de los Etherington, Delap o el agresivo delantero Ricardo Fuller. Saben cuál es sú fútbol y confían en que les proporcione lo que ansían. No ofrecen mucho más que lo que ya se les conoce.
El caso del Bolton Wanderers es algo peculiar. Tras unos años exitosos, son ya varias temporadas las que llevan coqueteando con el descenso y salvándose de manera casi milagrosa. El equipo dirigido por Gary Megson tiene plantilla para no pasar apuros, pero la situación parece venir viciada desde hace algún tiempo. Kevin Davies, toda una institución en el Reebok Stadium y capitán del equipo desde la salida de Kevin Nolan, debe seguir siendo referencia arriba tras sus doce goles de la pasada temporada. Y todo a la espera de que Johan Elmander, el fichaje más caro de la historia de los Trotters, termine por adaptarse al equipo y a la competición, tras un año nefasto. La principal novedad es la llegada del enorme central Zat Knight, procedente del Aston Villa, experimentado y con galones suficientes como para comandar la defensa del equipo.
Sunderland y Blackburn Rovers son dos equipos que, todo apunta a ello, nadarán entre las aguas de la tranquilidad y las de la marejada durante buena parte de la temporada. Los Black Cats, con una plantilla ciertamente equilibraba y compensada, tienen ante sí el reto de dejar de ser un equipo ascensor, para convertirse en uno de media tabla con opciones europeas, precisamente en el año en que su rival de Newcastle vivirá con envidia insana su devenir en la Premier League. Frazier Campbell y Lorik Cana (del OM) son las dos principales incorporaciones de una plantilla que cuenta con figuras contrastadas del nivel del central Anton Ferdinand, del fino centrocampista francés Steed Malbranque, o del ex ManU Kieran Richardson, pasando por importantes valores ofensivos como el norirlandés David Healy, el experimentado Darren Bent o el prometedor Kenwyne Jones.
En Blackburn saben que no pueden jugar con fuego, simple y llanamente porque no tienen bomberos que se lo apaguen. La salida de Matt Derbyshire y, sobre todo, de Roque Santa Cruz ha dejado al equipo dirigido por Big Sam Allardyce con una importante carencia goleadora, evidenciada ya durante la pasada temporada. La falta de gol podría ser una losa demasiado pesada para un equipo que tiene un escaso margen de maniobra y en el que sus mejores jugadores (Morten Gamst Pedersen) hace tiempo que quedaron estancados. Aunque en Ewood Park saben (y confían) que, de la mano que de Big Sam, cualquier meta es posible.