Nombres de la jornada 31
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Álvaro Negredo. El delantero vallecano del Almería sumó dos nuevos goles (uno de rapidez de reacción dentro del área, el otro de potente cabezazo entrando desde la frontal) para la victoria, in extremis, de los suyos ante un Osasuna que no pudo dar continuidad a su buena racha de las últimas semanas. El ex madridista es más de medio equipo en un Almería que, de la mano de Hugo, huele a salvación. 19 goles de los 38 del Almería.
Achille Emaná. A falta de Sergio García, bueno es Emaná. El potente centrocampista camerunés, reconvertido a punta por necesidad, lleva cuatro goles en dos jornadas, y en partidos absolutamente decisivos para los suyos. La llegada del africano, que guarda ciertas semejanzas con aquel Baptista que asombrara en el Sevilla, sentenció ayer un choque que da aire al Betis y coloca la soga en el cuello al Sporting.
Iván Alonso. La semana pasada se escapó una merecida victoria en Soria, pero la suerte quiso aliarse esta vez del lado perico y, por fin, en una de las múltiples ocasiones de las que gozaron los de Pochettino ante la meta de Coltorti, el delantero uruguayo consiguió peinar el balón a la red cuando al Espanyol comenzaban a nublársele las ideas. La salvación ya no parece tan utópica. El público cree, los futbolistas también. Sólo faltaban los goles.
Iker Casillas. En la colección de 1-0 y 0-1 que el Madrid de Juande está cosechando en su, de momento estéril, persecución del FC Barcelona, el meta mostoleño se mantiene fiel a su tradición de ser pieza fundamental y decisiva en las victorias de su equipo. En Huelva, su actuación volvió a ser fundamental para que los blancos pudieran arrancar los tres puntos. Salvó ocasiones de todos los colores y mantuvo al equipo arriba hasta que Marcelo atinó con la portería contraria.
Julien Escudé. Comenzó el Sevilla su partido en Mestalla con la imagen del que se sabe superior, o en mejor momento. Acogotó a los valencianistas en su área y dispuso de varias ocasiones hasta que el central Escudé consiguió cabecear con contundencia a las redes de César. Con el partido de cara para los nervionenses, el francés quiso refrendar su protagonismo con un penalty muy claro sobre Mata. Penalty que, a la postre, supuso el empate ché y el principio de la brillante remontada de los de Emery.