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Nombres de la jornada 28

osas

Roberto Soldado. Cuando uno se erige en protagonista absoluto en un equipo que vive una situación cercana al drama, es porque está hecho de una pasta especial. Soldado ha sido, y es, un luchador del fútbol. Se le han negado sistemáticamente oportunidades de demostrar su valía, pero cuando se ha recurrido a él, casi siempre ha aparecido. Ayer lo hizo en el momento más crítico de Víctor en el banquillo getafense. Con el 0-1 del Recre, el aragonés estaba virtualmente destituido. Soldado enmendó la situación con dos goles de auténtico superviviente.

Javad Nekounam. Otro al que la urgencia y la ansiedad del momento convirtieron en gran protagonista de la jornada fue el osasunista Javad Nekounam. La cabeza del centrocampista persa emergió en el minuto 92, con todo abocado para el cero cero, para dar tres puntos vitales en las aspiraciones de los navarros. Además, el testarazo del iraní hunde un poco más a un Espanyol al que cada vez le sienta mejor el calificativo de desahuciado.

Freddy Kanouté. El primer hat-trick del delantero sevillista en nuestra Liga fue suficiente para acabar con las esperanzas de un Valladolid muy fuerte fuera de casa pero al que se le atragantó el Pizjuán. Cada uno de sus tres goles fue un ejemplo de manual de lo que debe aportar un delantero resolutivo: desmarque y control en el primero, olfato de gol y colocación en el segundo, y llegada y capacidad finalizadora en el tercero.

Marcelo. Pocos habrían imaginado, en las primeras semanas de la temporada, que el otrora lateral zurdo madridista conseguiría hacerse un hueco en esta sección por sus méritos, y no por sus deméritos. Su reubicación, Juande mediante, en el extremo izquierdo (ayer coronada incluso con un gol), ha supuesto una revitalización para un futbolista que era carne de traspaso y que, a día de hoy, y para intranquilidad de algunos madridistas, tiene más papeletas para quedarse que para salir del club en verano.

Paco Chaparro. Si Víctor Muñoz lleva varias jornadas en el alambre, no puede decirse menos del bético Chaparro. El cable de éste, además, está cada vez más deshilachado y con grave riesgo de partirse en dos. Como muestra, el pobre partido de los suyos ayer en Riazor. Una victoria habría sido balsámica, pero el empate no sirve ni a deportivistas, en sus aspiraciones europeas, ni a béticos. Semanas complicadas se avecinan para un Chaparro que no supo reaccionar a tiempo en un partido que tuvo en su mano.

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