Nombres de la jornada 25

Lass Diarrá. Partido a partido, el ‘otro Diarrá’ sigue creciendo en la medular madridista. Empezó sin brillantez, sin florituras, sin artificios, pero es que su fútbol es así: efectividad pura. El sábado, en Montjuïc, dio una nueva lección de ‘mediocentrismo’ despachando él solito la parcela defensiva del centro del campo de los blancos. Si Guti y Raúl fueron los goleadores, Lass fue el cooperador necesario.
Kun-Forlán. Si destacaba sólo a uno, quedaba en deuda con el otro. La pareja de atacantes del Atlético de Madrid reventó el partido contra el Barça, y con él, la Liga. Contagiados del fervor del graderío, el argentino y el uruguayo recuperaron su mejor versión (que, siendo sinceros, hacía tiempo que no disfrutábamos) y lideraron un triunfo tan imprevisto como épico.
Juan Arango. Tras jornadas y jornadas de desaparición, el ‘expediente Arango’ parecía definitivamente cerrado en el archivo del Mallorca. Pero la clase aparece cuando uno menos se lo espera. En su peor temporada desde que llegó a España, el venezolano devolvió su nombre a lo más alto gracias a un libre directo marca de la casa que sirvió para lograr tres importantes puntos y, sobre todo, la agradable sensación de sacar la cabeza del pozo del descenso. Y la mano del profesor Manzano por detrás.
Álvaro Negredo. Tras sus dos goles de ayer, para la victoria del Almería ante el Getafe, son ya 15 los tantos que el madrileño lleva anotados en Liga. Con la convocatoria para el importantísimo partido ante Turquía en el horizonte, una hipotética llamada de Vicente del Bosque cobra fuerza a cada gol del delantero del conjunto andaluz. Tiene todos los números para ser el sustituto de Dani Güiza.
Freddy Kanouté. En la antesala de la esperada semifinal copera del próximo miércoles, el delantero sevillista decantó el primer envite para los suyos con dos goles y una actuación personal sobresaliente. Exhibiendo su facilidad para el control de espaldas y la mediavuelta, el malí dio el primer paso para estar en la final de Copa, golpeando directamente en la moral bilbaína. Dos goles que pueden valer mucho más que una simple victoria liguera.