Negredo y los consejos de Hugol
Los números de Álvaro Negredo confirman una realidad: es uno de los goleadores más voraces de Primera División. Sus dos tantos ante Osasuna (resultado final: 2-1) elevan su cifra personal hasta los 19 goles, la mitad de los que registra el Almería en Liga. En estos momentos, es el segundo máximo goleador nacional por detrás de David Villa y un elemento determinante en la marcha del equipo almeriense. Si la entidad andaluza no pasa apuros este año, en gran medida se deberá a la gran actuación del ex madridista.
Todavía recuerdo su última temporada (2006-2007) en el Castilla bajo las órdenes de Míchel. Sus 18 goles lo convirtieron en un delantero apetecible para equipos que necesitaban una referencia goleadora sin muchas pretensiones económicas. Negredo no es un jugador que creciera bajo el paraguas del Real Madrid, ya que fue fichado en 2005 para ser suplente de Roberto Soldado. En su primer año en el Castilla no tuvo continuidad, pero Míchel confiaba en sus posibilidades (Negredo ya se había fogueado en el Rayo). Metió 22 goles en 65 partidos.
Antes de su fichaje por el Almería, el jugador tuvo la oportunidad de entrar en la disciplina del vestuario del primer equipo gracias a la llamada de Fabio Capello, ex entrenador blanco, para un partido de dieciseisavos de final de la Copa del Rey en Écija. Para aquella cita también fue llamado el lateral Miguel Torres, que finalmente sí debutaría en ese encuentro y encontraría sitio en la primera plantilla debido a la confianza del míster italiano.
Entonces, Negredo apostó por sí mismo y fichó por el Almería, confiado de sus enormes recursos en la utilización del espacio, su juego con la pelota y su remate de cabeza. Es un rematador puro, de altura y peso y con suficiente calidad para buscar un recorte en el área chica o dar un pase de gol de 20 metros con precisión milimétrica. Siempre está colocado donde precisa la jugada y su disparo es mortal. Es un animal del área, preparado para cualquier meta que se proponga.
Su primera temporada con la entidad andaluza fue buena. Hizo 12 goles. Así, llegó el momento de tomar una decisión: aceptar alguna de las ofertas que ya tenía sobre la mesa u optar por la estabilidad y apostar por un año más en Almería con mejores resultados. Escogió quedarse y su intuición no le ha fallado. Ahora sus opciones de fichar por un equipo de más nivel (el Valencia o el Atlético de Madrid pueden quedarse sin delantero) o regresar al Real Madrid han aumentado. Su buen tino a la hora de elegir nueva plaza profesional pasará una nueva prueba este verano.
Como he escrito antes, él es uno de los responsables más importantes de la buena marcha del Almería, que en estos momentos se encuentra clasificado en la 11ª posición, con 37 puntos (10 victorias, 7 empates y 14 derrotas) y 38 goles a favor y 49 en contra. Ahora mismo, los rojiblancos están situados a siete puntos del descenso directo (Recreativo de Huelva con 30 puntos), más de dos partidos de distancia. A día de hoy, casi un mundo para los clubes con problemas.
Otro elemento importante en esa dinámica es la llegada de Hugo Sánchez al banquillo rojiblanco. A finales de marzo, en mi entrada Hugo suaviza su perfil en Almería, escribí: “Desde que aterrizó en la capital andaluza, Hugo se ha mostrado tranquilo, sin mucho interés por protagonizar demasiadas portadas, con la humildad de un profesional que comienza una carrera como entrenador…”. El tiempo ha demostrado que el míster mexicano está haciendo un buen trabajo en su nuevo club y que merece atención, sin prejuicios. Incluso, Negredo ha atribuido su éxito goleador a las lecciones de Hugo. Por algo el mexicano es un referente para todos los delanteros del mundo.