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Málaga: renovación obligada

malak1 Estuvo muy cerca de la gesta lo logrado por el Málaga CF la última temporada. Con el club en ley concursal, un equipo hecho a base de retales y margen de maniobra cero para la dirección deportiva, el equipo que dirigía Antonio Tapia se mantuvo durante muchas jornadas en cabeza de la “liga de los modestos”, y sólo un ligero desfondamiento final les privó de haber incluso llegado a estrenar la Europa League. Quizá haya sido mejor así para el club andaluz, por cuanto que a pesar del meritorio octavo puesto conseguido –que le adjudica automáticamente la etiqueta de equipo revelación del pasado año-, el objetivo inicial debe seguir siendo la permanencia.

La pena es que precisamente en un grupo que pedía a gritos estabilidad para confirmar lo ya realizado es donde más se notan los efectos de la política que salvaguardó al club: jugadores que asumieron fichas muy bajas pero también cláusulas de rescisión muy asequibles, de modo que una buena temporada pudiera catapultarles a un club de mayor pedigree o mejores perspectivas económicas. La desbandada comenzó con el artífice Tapia, que ha asumido la responsabilidad de devolver a Primera al histórico Betis, y ha seguido con una pléyade futbolistas cuya importancia en la gran campaña pasada fue poco menos que capital: Adrián, Eliseu, el guardameta Goitia, Lolo, Nacho, el veterano Salva

Desmantelado el equipo, pues, tocaba mirar qué ha quedado para poder construir sobre ello. Permanece Apoño, uno de los mejores centrocampistas del pasado campeonato, y en cierto sentido alegoría del propio Málaga, solidario, competente, con buen toque de balón y gran conocimiento del juego. También se han quedado el lateral Jesús Gámez, el ariete Luque –que completó un buen medio curso y puede volver a ser el que fue-, Weligton, Baha y el exquisito Sergio Duda, que ha protagonizado uno de los culebrones del verano. A estos se unen algunos recién llegados de cierto nombre, como el extremo Valdo –que siempre ha apuntado un poco más de lo que luego ha llegado a ser-, el prometedor delantero Forestieri, de 19 años, el portugués Edinho, el poderoso central Stepanov, ex – Oporto, el portero uruguayo Munúa, que apunta a titular, o el nigeriano Obinna, llegado a última hora. Al frente de todos ellos se sitúa el preparador Juan Ramón López Muñiz, héroe del ascenso malacitano, que no acabó de asentarse en Santander a pesar de lograr el objetivo de salvar al equipo cántabro del descenso.

La pretemporada empezó de forma muy prometedora, con una buena victoria por 1-0 ante un irreconocible Aston Villa, pero al final ha acabado dejando más sombras que luces. Sin embargo no deben sonar las alarmas, porque se está construyendo un equipo nuevo y la conjunción siempre lleva tiempo. El calendario ha sido benigno y el equipo malacitano, tras el Atlético, tiene algunos partidos asequibles que pueden sacarse adelante incluso sin que los automatismos estén aún completamente desarrollados. A partir de octubre o noviembre empezaremos a ver lo que da de sí un equipo que, en cualquier caso, es ya un modelo de gestión de la escasez.

La clave: Sin duda alguna el rendimiento de los nuevos fichajes, que son muchos y variados, y también la capacidad de Muñiz para hacer olvidar a Antonio Tapia.
El pronóstico: Muy difícil, pero dependiendo de cómo comience el equipo será salvación o media tabla.

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