Los últimos yugoslavos (II)
DDF continúa su serie sobre la generación de futbolistas yugoslavos de los primeros años 90.
Si en la primera parte de la entrada recordábamos el papel de Dragan Stojkovic, Dejan Savicevic y Robert Prosinecki en la historia reciente del fútbol y su paso por la selección yugoslava en Italia’90, en esta segunda entrega nos centraremos en futbolistas como Sinisa Mihajlovic, Darko Pancev, Predrag Spasic, Srecko Katanec, Alen Boksic, Robert Jarni o Davor Suker. Un elenco de jugadores que dieron mucha altura a aquella generación y que merecen una mención especial.
Mihajlovic es un ilustre del fútbol yugoslavo. Aunque nació en Vukovar (Croacia), entonces territorio de la República Federal Socialista de Yugoslavia, él siempre se sintió yugoslavo y más tarde serbio. Su padre era serbio y su madre croata y cuando tuvo que escoger entre jugar para Croacia o para Yugoslavia (más tarde Serbia), eligió hacerlo con la segunda elástica. Cuando la OTAN decidió bombardear Belgrado, algunos jugadores serbios mostraron, en tono beligerante, su rechazo rotundo contra la medida. Mihajlovic, entonces futbolista del Lazio de Roma, aseguró: ”Todos estamos orgullosos de nuestro presidente (en referencia a Slobodan Milosevic). Estamos todos con él, mi pueblo está a la espera de los bombardeos de la OTAN“.
Un defensor central muy contundente, en muchos momentos algo agresivo, con un desplazamiento de balón de enorme calidad y precisión y un lanzador de faltas excepcional (Ver vídeo adjunto). Algunos señalan que puede ser el mejor ejecutor de frikis de la historia del fútbol. Su trayectoria es larga: comenzó en las filas del Borovo NK y más tarde en la Vojvodina Novi Sad, aunque fue su paso por el Estrella Roja (1991-1992) el que le dio la alternativa a nivel internacional, ya que fue campeón de Europa e Intercontinental. De allí dio el salto al Calcio: AS Roma, Sampdoria, SS Lazio e Inter de Milán. En todos ellos fue una pieza clave dentro del vestuario.
En aquel combinado nacional yugoslavo de Italia’90 también había un grupo de jugadores que no tuvieron una carrera tan brillante, pero que ayudaron a conformar un vestuario muy potente. Uno de ellos fue Darko Pancev, delantero titular del Estrella Roja campeón de Europa y lanzador del penalti decisivo durante la final. El futbolista de Skopje (actual Macedonia) fichó en 1992 por el Inter de Milán, pero en ningún momento consiguió demostrar su potencia física y su tino de cara a puerta (ese lo convirtió en uno de los muchos bidone del Calcio).
Otro jugador destacado de aquella selección yugoslava fue Alen Boksic, que a diferencia de Pancev sí demostró su categoría en el fútbol italiano. Boksic comenzó su carrera en el Hajduk Split, con el que fue campeón de la Copa Yugoslava en dos ocasiones, la segunda de ellas en 1991 ante el Estrella Roja. Después saltó a Francia, donde jugó en el Cannes y el Olympique de Marsella. En este último, Boksic jugó sólo un año por el descenso del club a segunda por un caso de corrupción, pero fue capaz de anotar 26 goles en 49 partidos (allí coincidió en una delantera de muchos quilates con Rudi Völler). Su fichaje por el Lazio lo catapultó a la cumbre de este deporte.
Luego fichó por la Juventus, donde fue campeón de la Copa Intercontinental ante River Plate, de la Supercopa de Europa y de la Liga italiana. Tras su paso por Turín, volvería al Lazio, donde aún ganó más copas que en su estancia en la Juventus: una Liga, dos Copas, dos Supercopas de Italia, una Recopa de Europa y una Supercopa de Europa. Acabó su carrera en Inglaterra, en las filas del Middlesbrough. Un delantero de mucha potencia y con cualidades para el regate en carrera.
También destacaron en aquella selección yugoslava dos jugadores de origen croata: Davor Suker y Robert Jarni. Suker comenzó su carrera deportiva en el club de su localidad de nacimiento, el Osijek. Su crecimiento como futbolista lo llevó a las filas del Dinamo de Zagreb en 1989. Tres años más tarde comenzaría su etapa en la Liga española, en el vestuario del Sevilla. Permaneció en la entidad andaluza hasta 1996, con la que jugó 153 partidos oficiales y anotó 76 goles (casi un tanto cada dos partidos). Esto hizo que el Real Madrid lo contratara. Allí hizo una pareja especial con Pedja Mijatovic y fue campeón de Liga y de Liga de Campeones ante la Juventus.
Fue un delantero centro de una calidad incuestionable en el uno contra uno, con un toque de balón excepcional en el disparo a puerta, nada egoísta en los últimos metros y con un sentido del juego especial. Uno de los momentos más importantes de su carrera lo vivió en su madurez profesional, cuando consiguió alcanzar la tercera plaza del Mundial de Francia en 1998 con la selección croata, por detrás de Francia y Brasil. Además, fue el máximo goleador del torneo con seis tantos. Tras su retirada, Suker financió varias escuelas para la formación futbolística de los chicos jóvenes.
Jarni también comenzó su carrera deportiva en el equipo de su ciudad de nacimiento, el NK Cakovec. En 1985 fichó por el Hajduk Split, vestuario en el que estuvo hasta 1991. Fue entonces cuando desembarcó en el Calcio, en las filas del Bari. Posteriormente recaló en los dos equipos de Turín, el Torino y la Juventus, donde jugó de blanquinegro durante una temporada. Su llegada a la Liga española, al igual que sucediera con Suker, supuso un cambio interesante en su trayectoria. El Betis se fijó en su solidez defensiva y su capacidad goleadora desde el lateral izquierdo para contratarle. En Sevilla jugó tres campañas, anotó 20 tantos y cosechó su mejor nivel como futbolista de club. Tras su salida, recaló en las filas del Coventry City, aunque sólo duró seis meses.
Desde allí, llegó al Real Madrid en 1998. El croata no triunfó y probó en la UD Las Palmas, donde tampoco hizo un papel importante. Después, comenzó su última aventura profesional en el campeonato griego, en el Panathinaikos. Allí se retiró del fútbol en 2002. Jarni es el jugador con más internacionalidades con Croacia, concretamente 81 apariciones con los fieros. Además, fue convocado en 8 ocasiones con la antigua selección yugoslava. Fue un lateral izquierdo de carácter ofensivo, con un centro preciso y un disparo efectivo. Una referencia en su posición.