Lillo, una frase lapidaria en sí mismo
No es la única joya de la charla, aunque quizá la que más se ajusta al estilo en el que la gente tiende a encajar al técnico guipuzcoano. Juanma Lillo reflexiona sobre lo divino y lo humano en As, y nos deja frases como para estar varios días comentando y debatiendo. Quizá los árboles impidan ver el bosque, pero me da la sensación de que tras las palabras de Lillo se esconden no pocas verdades.
Debatíamos sobre ello en DDF hace unos días. Si el modelo de cantera del Barça sabe sobre qué patrón trabajar y sabe qué es lo que busca conseguir, en La Fábrica de Valdebebas no hay parámetros definidos. Se forman jugadores, pero sin saber exactamente para qué. Mi compañero Sergio Cortina empleó una inteligente y acertada metáfora para describirlo: en La Fábrica blanca hacen bisagras de calidad media para exportar a otros países, pero si la puerta de un despacho del Bernabéu se rompe, ahí están las bisagras de casa para solucionar una emergencia.