La bombona de oxígeno del Málaga
En una entrada reciente, DDF planteaba la posibilidad de que el calendario fuera uno de los argumentos más potentes para creer en la clasificación del Málaga para Liga de Campeones: tras superar el Tourmalet liguero (Sevilla, Barcelona, Real Madrid y Villarreal), los blanquiazules debían recibir en casa al Deportivo y jugarse ese sueño ante entidades con problemas. La realidad demuestra que no será fácil.
La cita ante los gallegos se produjo este fin de semana en La Rosaleda. El choque era importante, un duelo por Europa que confirmaría si este Málaga puede aspirar a algo más que luchar por la UEFA. Y las sensaciones no fueron del todo buenas (resultado final: 1-1). Los tres últimos envites, dos de ellos ante su afición, no han dejado esa seña de equipo sólido, fresco, atrevido, sorprendente del que los malacitanos han hecho gala durante la temporada. ¿La bombona se queda sin oxígeno?
El once de Antonio Tapia sigue teniendo a Antonio Galdeano ‘Apoño’ como brújula en el centro del campo. Casi todo el fútbol de creación pasa por sus pies, él es la cabeza pensante del Málaga. Un jugador pequeño, con un centro de gravedad bajo, muy rápido en distancias cortas gracias a su poderoso tren inferior, con una visión de juego especial y una precisión en el pase de larga distancia excepcional. El destino de este Málaga reside, en gran medida, en el acierto de Apoño. Además, sus comienzos humildes lo convierten en una de las noticias agradables de esta Liga.
Otro elemento importante son los viejos rockeros, que como bien dice el disco de Miguel Ríos, nunca mueren. Albert Luque y Salva Ballesta son dos jugadores con experiencia, acostumbrados a la presión de las grandes citas y los momentos importantes y que buscarán tranquilizar a un vestuario poco habituado a las alturas. Ante el Deportivo, Luque y Ballesta siempre estuvieron presentes, dispuestos a ayudar y crear diferencias. No se escondieron nunca, como los viejos rockeros. Aunque para alcanzar la Liga de Campeones es necesario algo más.
El equipo sigue siendo una obra de ingeniería interesante, donde cada futbolista cumple con su función. Pero al engranaje empieza a faltarle aceite. El Deportivo fue superior en muchos momentos del encuentro y tuvo oportunidades para ganar, sobre todo por la peligrosidad de su banda izquierda con Filipe Luis y Andrés Guardado. Es cierto que Apoño dispuso de un penalti para conseguir los tres puntos, pero no hubiera sido justo. El equipo está espeso en la circulación del balón, se apoya con más frecuencia en las individualidades de sus referentes y ha perdido capacidad de sorpresa. Tal vez, el cansancio esté haciendo mella este final de campaña.
Evidentemente, esto no quita para que la temporada del Málaga sea un verdadero espectáculo. Es admirable que un equipo de su presupuesto se codee con entidades como el Valencia o el Atlético de Madrid, que aspiran a los mismo que los blanquiazules. Ése es el verdadero mérito: plantar batalla hasta el final y luchar por el mismo objetivo que los grandes. Probablemente la ilusión me confunda y pida un último empujón a un vestuario que no merece tanta exigencia. Sería mágico ver a este Málaga moverse por Europa.
No sólo el partido ante el Deportivo dejó algunas dudas. Ante el Mallorca (1-1), el Málaga no se encontró cómodo en ningún momento. Los chicos de Gregorio Manzano anularon los automatismos de los andaluces y sacaron un empate de La Rosaleda. En el Reyno de Navarra, los malacitanos vencieron (2-3), pero sufrieron en exceso la intensidad de Osasuna y sólo volcaron la balanza con superioridad numérica. Da la sensación de que la plantilla se encuentra más cómoda en los desplazamientos y más insegura ante su parroquia, que en determinadas fases pitó a los suyos ante el Deportivo. A ellos les confunde también la ilusión.
Ahora toca la reválida más complicada. Los próximos enfrentamientos son de órdago a la grande: Numancia, Sporting y Espanyol a domicilio y Racing y Betis en casa. Equipos que se juegan el pan de la temporada 2009-2010 en los últimos partidos del campeonato. Un arma de doble filo que confirmará si este Málaga está preparado para cerrar una de las mejores campañas de su historia o sólo una maravillosa temporada. En cualquier caso, los deberes están hechos. Felicitaciones.