Imágenes de 2009: Maradona, de ídolo a caricatura
2009 pasará a la historia como el año en el que Diego Armando Maradona miró de pronto hacia sus pies, vio que estaba de pie junto al banquillo de la selección nacional de Argentina y sufrió un ataque de vértigo incontenible. El ‘10′ se encontró de la noche a la mañana con un puesto, el de seleccionador de un país tan futbolísticamente agitado como Argentina, que le sentaba tan bien como una camiseta sin mangas a un obispo. Era el mes de noviembre de 2008, y al Pelusa aún no le había dado tiempo de asimilar lo que iba a venírsele encima.
El principio del escándalo llegó el 1 de abril. En su tercer partido al frente del combinado albiceleste, segundo oficial, Maradona veía como los suyos sufrían una humillante derrota histórica en la altura de La Paz. Bolivia derrotaba a los argentinos por seis goles a uno, y provocaba de inmediato una histeria colectiva en todo lo que rodeaba a la selección.
Bajo semejante clima de angustia permanente y de urgencias no atendidas, los malos resultados comenzaron a llegar sin miramientos, dolorosa derrota en casa ante Brasil (1-3) incluida. Los mejores jugadores argentinos parecían caricaturas de la versión de sí mismos que ofrecían en sus clubes. Especial mención merece el caso de Leo Messi, consagrado en este 2009 como el mejor jugador del momento tras haberlo ganado todo con el FC Barcelona y condenado en Argentina, por sus propios compatriotas, por una supuesta falta de compromiso con el combinado nacional.
Argentina no goza de su mejor hornada de futbolistas. Pero a Diego Maradona las circunstancias le sobrepasaron cuando comenzó a verse, de verdad, con la soga al cuello ante la posibilidad más que real de que los suyos quedaran fuera del próximo Mundial. Los episodios vividos en los dos últimos partidos clasificatorios terminaron demostrando que al ‘10′ hace tiempo que le consumió el personaje que encerraba dentro.
Mi compañero Antonio Agredano estuvo muy acertado cuando dijo del otrora genio argentino que ‘no parece celebrar los goles, parece celebrarse a sí mismo’. El escándalo de ‘que la chupen y la sigan chupando‘ tras la victoria en el Centenario de Montevideo que daba con los pies de los argentinos en Sudáfrica 2010 fue el culmen del despropósito y del espectáculo de variedades en el que parece haber devenido la antaño temible selección argentina.