«
»


Imágenes de 2009: Balón de Oro, de Messi al colectivo

Messi - Balón de Oro

No hace falta un premio para saber que Messi es en este momento el mejor jugador del mundo. Ni siquiera el Balón de Oro, el máximo galardón individual en el ámbito futbolístico. No hace falta inscribir su nombre en una lista ilustre para seguir disfrutando del desborde del argentino, de su precisión en el tiro, su velocidad en el regate o su compromiso con el colectivo. 2009 sirvió para coronar al menudo delantero y, tangencialmente, bendecir un equipo que estuvo muy por encima de sus rivales durante toda la temporada pasada. Xavi fue tercero en las votaciones e Iniesta cuarto, confirmando que todo lo que rodea al bloque blaugrana ha estado, por méritos evidentes, en lo más alto en cuanto a reconocimientos. Messi venció con el margen de puntos más elevado en la historia del premio -240- al segundo en la votación -Cristiano Ronaldo- y  se convirtió además en el primer argentino en alzarse con el trofeo dorado.

Hay que desconfiar de los premios tanto como de las buenas palabras. Desconozco qué mecánicas hacen mejor a un jugador que otro, qué virtudes, cual es más importante en un equipo o quien lo es menos. Está claro que los premios del fútbol están cortados con la tijera del gol. De mediocampo hacia arriba todo resplandece más que de mediocampo hacia abajo. Destacar a una persona dentro de un deporte colectivo siempre me ha parecido hasta de mala educación. Cuando Messi recogió el premio recalcó en todas sus entrevistas que sus méritos no serían posibles sin un equipo compacto y brillante a su lado, que las individualidades son reflejo de las colectividades.

Desafortunadamente para Leo, su afirmación tiene su prueba irrefutable en el despliegue de su fútbol en el otro equipo en el que participa, en la Selección Argentina. Comandada por el cada vez más terrenal Maradona, el combinado albiceleste no ha dado una a derechas en lo que va de temporada. Clasificada in extremis para el Mundial, con partidos vergonzosos como la derrota frente a Bolivia y con una falta de ideas alarmante en un equipo con jugadores para aspirar a lo más alto. Messi ha sido zarandeado por la prensa de su país, se le acusa de no sentir la elástica, de estar al margen del grupo, de no desplegar su eléctrico juego; resumiendo: se le culpa de no ser el magnífico jugador que es en el Barcelona.

A todos esos hay que recordarles que el fútbol es un deporte sumatorio. France Football ha destacado a uno, al mejor entre los iguales, pero no se puede olvidar que Messi es el mejor porque juega en el mejor equipo. De nada sirve brillar en las cloacas del fútbol, de nada sirve marcar un golazo para que suponga el 1-3 en tu enésima derrota en casa. El Balón de Oro, como con Cannavaro, debe premiar a uno, pero sólo si ese uno engloba a muchos otros. Sólo así los premios individuales son legítimos y, aunque desconfíe de ellos, los podré sentir como justos.  Messi merece el premio porque su fútbol no crece de espaldas al resto de la plantilla. Él sabe que siempre hay un compañero abierto a la banda, otro compañero a sus espaldas y otro en la boca de gol. El argentino ha aprendido que sus virtudes son una muesca más en el engranaje del Barça, por eso su galardón es el triunfo de un estilo futbolístico del que es el abanderado, en el que se  potencia lo bueno, en el que todos son parte del éxito.

Ir al artículo original

Leave a Reply

Comment