Hugo suaviza su perfil en Almería
Hugo Sánchez llegó a la plaza de Almería con un perfil elevado. A diferencia de entrenadores como Vicente del Bosque, Javier Irureta, Unai Emery, Ernesto Valverde y tantos otros, el míster mexicano se ha caracterizado muchas veces por sus declaraciones altisonantes, cargadas de altivez. El ex delantero del Real Madrid trasladó a los banquillos su estilo como jugador. Pero algo ha cambiado a su llegada a España.
Desde que aterrizó en la capital andaluza, Hugo se ha mostrado tranquilo, sin mucho interés por protagonizar demasiadas portadas, con la humildad de un profesional que comienza una carrera como entrenador, con ilusión por el trabajo y paciencia ante los acontecimientos. En alguna ocasión he tenido oportunidad de leer informaciones que comentaban la gran relación que tiene con el vestuario y lo contentos que están los futbolistas con la incorporación del míster mexicano.
También es cierto que algunos detalles siguen avalando su imagen anterior. Por ejemplo, Hugo afirmó en enero que estaba “listo para el Real Madrid, pero espero mi momento”. Este tipo de declaraciones son las que definen el prototipo que en España se tiene del ex futbolista. Alguien dado al autobombo. Pero sí es necesario reconocer que el míster está intentado acaparar la atención de los medios con su trabajo técnico y no tanto con sus afirmaciones mediáticas.
Desde la llegada de Hugo Sánchez al Almería (tras la derrota ante el Sporting por 1-0 y la destitución de Gonzalo Arconada), el equipo ha tenido una trayectoria ascendente, salvo por el cambio de tendencia después de los fallos comprensibles ante el Sevilla (2-1), el Barcelona (0-2) y el Real Madrid (3-0). El Almería comenzó muy bien la temporada, pero pronto entró en una dinámica negativa y cayó a las 16ª posición. Entonces llegó un revulsivo que ha estabilizado el vestuario con victorias ante rivales directos como Betis (1-0), Athletic (2-1), Valladolid (3-2) o Getafe (2-1) y empates importantes ante el Espanyol (2-2), Atlético (1-1) o Recreativo (1-1).
En estos momentos, el Almería se encuentra a dos puntos de la zona de peligro con 31. Prácticamente nueve equipos pelean por no ocupar la tercera plaza que certifica el descenso a Segunda, desde el Racing con 33 hasta el Osasuna con 29. Siempre y cuando demos por sentado que Numancia y Espanyol darán con sus huesos en el pozo. Los rojiblancos deberán moverse como pez en el agua dentro de una tabla demasiado apretada a estas alturas de campeonato.
El equipo tiene argumentos suficientes para no descender. Dos de ellos se personalizan en dos futbolistas: 1) El primero Diego Alves, un portero con unos reflejos de primer nivel, comparables a los de Iker Casillas. Su presencia bajo los palos da puntos a lo largo de una campaña; 2) Su delantero Álvaro Negredo, que está haciendo una temporada ejemplar con 16 goles. Tal es así, que se baraja la posibilidad de que el canterano madridista regrese a la casa blanca. El tercero de los argumentos es futbolístico: el equipo no renuncia al toque en mediocampo y presiona la salida de pelota del rival, dos detalles para no pasar excesivos agobios.
Otra circunstancia interesante fue la jornada de entrenamiento que el vestuario llevó a cabo en Laujar de Andarax, con la que la dirección técnica quiso cambiar la rutina de la plantilla ante el parón liguero. Este tipo de actividades aumentan la concentración, el compromiso y las buenas relaciones dentro del grupo humano. Además, gracias a las características de la zona, los jugadores pudieron hacer algo de senderismo y trabajar el aspecto físico. El Almería se juega en los próximos partidos su futuro en Primera y lo hará fundamentalmente ante rivales directos como Mallorca, Osasuna, Numancia, Sporting, Betis y Espanyol (cuatro de ellos en casa). Casi nada.