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Forlán sostiene el cirio colchonero

forlanEl Atlético de Madrid recuperó una plaza de Liga de Campeones que parecía casi perdida hace tan sólo unas semanas. Los rojiblancos siguen sin mostrar nivel de Champions, pero tampoco lo hacen sus rivales en esta lucha europea, el Sevilla, el Valencia y el Villarreal. Da la sensación de que la disputa por la máxima competición europea ha perdido lustre, de que ha quedado a la suerte de los errores ajenos, más que los aciertos propios. El Atleti se acerca al único resultado posible para esta temporada.

Tras la derrota indigna contra el Racing por un abultado 5-1, los colchoneros tocaron fondo. El equipo se encontraba a la deriva, no tenía pulso, la gran mayoría de los jugadores parecían perdidos y sin capacidad de reacción, pero cuatro victorias seguidas han encaramado al vestuario a su lugar natural. Tres de ellas en casa, ante el Sporting (3-1), el Espanyol (3-2, con mucha agonía en el 93′) y el Valencia (1-0), y otra a domicilio, ante el Betis (0-2). Ahora, la plantilla afronta una visita complicada a San Mamés, ante un vestuario que no se juega nada, y cierra la Liga en el Calderón ante el Almería de Hugo Sánchez.

En esta recta final, el equipo depende, casi en exclusiva, de las superdotadas cualidades de Diego Forlán. Un delantero de una enorme movilidad, gran inteligencia en la utilización del desmarque y el espacio, buen juego de pies, gran disparo y eficacia en la definición. Además es generoso en los últimos metros y tiene personalidad suficiente para aceptar la responsabilidad llegado el momento. Un penalti transformado por el uruguayo dio los tres puntos a los rojiblancos ante el Valencia. Una pena máxima inventada por el árbitro y forzada por Sergio Agüero, delantero que ha perdido algo de frescura en el tramo final.

El Atleti ganó y ya está de nuevo en Liga de Campeones: clasificado en cuarta posición con 61 puntos (18 victorias, 7 empates y 11 derrotas) y 73 goles a favor y 56 en contra. El discurso de la épica y las noches emocionantes del Calderón vuelve a escucharse una y otra vez, recurso constante para explicar todo el ecosistema rojiblanco. Independientemente del cumplimiento del objetivo, el Atleti necesita cambios estructurales profundos, que sin los ingresos de Champions serían más complicados. Si año tras año se habla de la salida de los referentes del club (Forlán y Agüero), algo funciona mal.

Ésa debe ser la condición indispensable para crecer: mantener al uruguayo y al argentino es el principio de un nuevo proyecto ganador. Son una de las parejas ofensivas más completas del escenario internacional y un seguro de vida para la plantilla. Casi todo el caudal atacante del Atleti reside en su pareja de delanteros y, en caso de perderlos, el vestuario sufriría mucho. Entre Forlán (28 goles) y Agüero (16 tantos) suman 44 transformaciones, más del 60% de los goles del equipo. Además, el uruguayo compite con Samuel Eto’o (29) por el Pichichi de la Liga.

Es evidente que el club está buscando un recambio para Abel Resino, entrenador que llegó para mejorar el rendimiento de Javier Aguirre, y hace lo mismo, según las últimas informaciones, para sustituir a Jesús García Pitarch como director deportivo. Para el puesto de mandamás suena Luis Aragonés, hombre de la casa y de contrastada experiencia, carácter fuerte y personalidad pétrea, que no ha tenido un buen año al frente del Fenerbahçe. Para la caseta hay varios nombres, entre ellos el de Quique Sánchez Flores, que aún tiene contrato con el Benfica.

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