Fernando Marqués, una nueva oportunidad
La vida está repleta de segundas oportunidades. Incluso de terceras. A Fernando Marqués (Madrid, 1984), el fútbol no se cansa de darle nuevas oportunidades en su carrera. Lo que empezó como una irrupción espectacular en el mundo del fútbol, debutando en Primera división a la temprana edad de 17 años en las filas del Rayo Vallecano, terminó desembocando en una carrera permanentemente interrumpida por tropezones, caídas, torpezas y actitudes impropias de un deportista de primer nivel.
Tras su formación en las inferiores rayistas, su prometedor debut y una accidentada temporada en Segunda División aún en las filas del conjunto vallecano, en la que los problemas de indisciplina fueron una constante a lo largo de los meses, el descenso a Segunda B de los del Teresa Rivero precipitó una salida de la capital que hacía tiempo que estaba cantada. La indudable clase de Fernando le catapultó de nuevo directamente hasta la Primera División. Fue el Racing de Santander, por entonces aún asentándose en la primera categoría, quien decidió apostar por el talento innato de Marqués, pese a sus ya conocidos problemas disciplinarios.
Pero lejos de destapar su clase y reciclarse como futbolista, a orillas del Cantábrico Marqués exhibió impúdicamente lo peor de su turbulenta personalidad. Ya en su primera campaña, protagonizó varios actos de indisciplina. Sus retrasos en entrenamientos y convocatorias eran continuos ysus problemas con el cuerpo técnico racinguista una constante, por lo que el club decidió evitar mayores problemas y cedió al díscolo futbolista al filial del Atlético de Madrid, en enero de 2005.
Su período de redención en el club colchonero fue nuevamente un fracaso. Aunque participó en el equipo como uno más, los madrileños desecharon su contratación a final de temporada, por lo que terminó regresando a la capital cántabra. Ya en su segunda etapa racinguista la caldera en ebullición que era Fernando Marqués con 21 años, terminó de reventar.
Así, de bote pronto, y sin tirar de hemeroteca, a Marqués se le imputan, en la temporada 2005/06, los siguientes cargos: se negó a pasar un control rutinario de peso, se encaró con Manolo Preciado en varias ocasiones, agredió a Jose Moratón en un entrenamiento, permaneció varios días en paradero desconocido y finalmente, estrelló su coche en el centro de Santander dando positivo en el posterior control de alcoholemia. Con esos antecendentes, nadie en el club montañés confiaba ya en la recuperación como futbolista del madrileño. La temporada siguiente fue de nuevo cedido al Atleti, en donde de la mano de Pepe Murcia, al que ya conocía de sus meses en el filial, disfrutó de minutos en Primera. Pero tampoco terminó de cuajar.
Ya desvinculado contractualmente del Racing, el futbolista, o lo que quedaba de él, acabó recalando en el CD Castellón, recién ascendido a Segunda. Pero no duró mucho su aventura castellonense. Haciendo gala de su inestabilidad, Marqués terminó recibiendo la baja del club de La Plana por una problemática crisis de ansiedad, ¡apenas un par de semanas después de haberse incorporado a su nuevo equipo!
En diciembre de esa misma temporada, de vuelta al Atleti, su particular purgatorio, nadie creía ya en Marqués. El juguete se había roto hacía mucho tiempo, y no parecía existir manera de volver a ensamblarlo. La 2006/07 fue un año para olvidar, en el que no contó para el equipo, que terminó dándole la baja definitivaal finalizar la temporada. Unos meses después de haberse iniciado la 2007/08, a Marqués le cae llovida del cielo una enésima oportunidad, esta vez del extranjero.
En diciembre de 2007, el Iraklis griego ofreció al conflictivo Marqués la oportunidad de redimirse. Y después de toda su frenética actividad indisciplinaria, el madrileño encontró acomodo quizá donde menos lo esperaba. Lejos de los focos de atención en España, en una liga menor, en un equipo modesto, tranquilo. Probablemente, el mejor de los ambientes para reconducir una carrera deportiva que parecía definitivamente inclinada hacia el lado oscuro. Dos notables temporadas en las filas del club de Salónica recolocaron a Fernando en el mercado europeo. Se habló del Panathinaikos, incluso del Celtic, pero la oportunidad, seguro que esta vez definitiva, le llegó de la mano del RCD Espanyol.
La confianza depositada por Mauricio Pochettino, en un jugador por el que hace un par de temporadas nadie habría dado un duro, ni siquiera en Segunda B, exige que Marqués deje de ser aquel niñato impertinente y egoísta que salió de Vallecas para triunfar en el mundo del fútbol, para empezar a demostrar que el talento innato que lleva dentro tiene su hueco en Primera división, entre los grandes, lejos ya, de aquella melena rebelde e incomprendida.