FC Barcelona: un equipo tres veces retado
La temporada pasada el FC Barcelona rompió todas las previsiones. Nadie podía pensar que la llegada de Guardiola al banquillo –que se leyó por gran parte de prensa y público como un remedio de urgencia- podía dar tan increíbles frutos en tan breve tiempo. Tras una temporada de escándalo en la que los blaugranas jugaron un fútbol absolutamente impecable –sin fisuras, como un muro de hormigón-, repleta además de resultados sonados, y de momentos para la historia, el Barça se proclamó tri-campeón.
Lo único malo de poner el listón tan alto es que algunos te exigirán que siempre saltes por encima de esa altura. Algo así le sucede este año al equipo blaugrana. Aún cuando Guardiola ha avisado repetidas veces que el triplete no se repetirá, aficionados y prensa sueñan en alto con la reedición del imposible de la temporada pasada. Sendas victorias en las Supercopas de Europa y de España, además, han favorecido que los pronósticos sigan siendo felices.
Los cambios en la plantilla han sido importantes. Han marchado hombres que daban profundidad al banquillo –como Hleb, Gudjohnsen, Cáceres o Sylvinho- y una de las piezas clave del éxito del año anterior, Eto´o. Por otro lado, los reemplazos han sido una cara y prometedora incógnita –Chygrynskiy-, una interesante alternativa para Abidal –Maxwell-, varios jugadores de cantera que desconocemos hasta dónde pueden llegar, pero a los que por ahora tiñe el elogio general –Jeffren, Muniesa, Fontas, el otro Dos Santos y el consolidado Pedro- y una estrella mundial que no admite medias tintas: o escribe una de las más brillantes páginas de la historia culé, o su caída será monumental. Hablamos, obviamente, de Ibrahimovic.
Los primeros partidos han servido, no obstante, para despejar algunas incógnitas. La primera era si el Barcelona sería capaz de continuar con el juego del año pasado. La respuesta es, por lo visto hasta ahora, que sí. El equipo se sigue mostrando intratable y, ciertamente, no se resiente en demasía de los cambios puntuales en el once inicial. La segunda, si Ibrahimovic sería capaz de hacer olvidar al gran Eto´o. Y esta segunda pregunta también encuentra respuesta positiva. A gol por partido, el sueco parece estar perfectamente preparado para el enorme reto que le esperaba en la ciudad condal. La tercera, si el equipo moriría de éxito, tal y como le sucedió al gran Barcelona de Rijkaard y Ronnie. Esta tercera cuestión parece que, felizmente, tiene una respuesta negativa. A comienzos de esta temporada, el Barcelona demuestra, cada partido, la misma hambre que le llevó a lo más alto.
Así, quizá la única pega de este bloque sea la de la llamada “profundidad de banquillo”. Las posibles lesiones y ese temible mes de febrero de Copa de África en el que perderá a Touré y Keita –piezas clave en el sistema defensivo de la medular blaugrana- son, en estos momentos, el hándicap más importante que tendrá que hacer frente el equipo blaugrana. Si éstas son amables, es posible que la temporada finalice, de nuevo, por todo lo alto. ¿Aún mejor que la anterior? Puede ser, pues el año ha comenzado ya con dos títulos a los que se puede sumar la Intercontinental en diciembre. Pero, sobre todo, sería aún más grande en el plano simbólico… porque el aficionado blaugrana sueña desde ya con Puyol el 22 de mayo levantando de nuevo la Champions, pero ésta vez en el único escenario del mundo que haría de ese momento el más grande de la historia culé: nada menos que el estadio Santiago Bernabéu…
La clave: Las lesiones. A este equipo sólo le falta profundidad de banquillo. Si llega a los momentos claves de la temporada con los hombres fundamentales a disposición de Guardiola, el Barcelona no tiene techo.
Pronóstico DDF: Quizá el triplete sea, como no se cansa de repetir el mister blaugrana, una quimera. Sin embargo, hay que reconocer que es probablemente el único equipo que está en condiciones reales de hacer real tal imposible. Siendo muy precavidos, podemos afirmar que, sin duda, luchará por alzar al cielo todos los trofeos que disputa.