España ya es mayor
Se confirma. Lo de la Eurocopa no fue un accidente ni una casualidad. Lo de España, ésa a la que de unos años hacia aquí se ha dado en llamar ‘La Roja’, va en serio. Ante una de las mejores Inglaterras que se recuerdan en los últimos años, la selección nacional tiró de manual de estilo para doblegar al hasta ayer imbatido equipo de Fabio Capello.
Da la imagen el equipo inglés de que de aquí a año y medio, con vistas al Mundial sudafricano, va a ser un rival muy a tener en cuenta. Capello ha sabido imprimir su sello a este equipo. Desde el instante en el que pisan el césped, desde la primera estrofa de su solemne himno, los pross no cantan o tararean ‘God save our glorious Queen’. Lo mastican y lo escupen, con la tensión al máximo y las yugulares marcadas. Y ése carácter no supo imprimirlo ni Eriksson ni, por supuesto, McClaren.
Capello entendió que el éxito ante España pasaba por una asfixiante presión a todo campo. Desde el primer delantero (encomiable en este sentido la labor de Emile Heskey) hasta el inseguro David James. La clave era no dejar un milímetro libre ante los cráneos privilegiados de Xavi, Xabi Alonso o Iniesta.
Y durante un tiempo la táctica funcionó. España se sintió encorsetada, maniatada, y pecó de una circulación poco fluida. No está de más recordar que, para casos similares, siempre quedan los recursos de los disparos lejanos, algo que Marcos Senna o el propio Alonso pusieron ayer en práctica, y que hasta hace bien poco parecía un terreno vedado a los españoles.
Pero la selección de Del Bosque es fiel a su estilo. Un estilo firme y sobre el que, gracias a aquel gol de Fernando Torres en el Prater vienés, ya no quedan dudas. España intensificó su dominio de la pelota y redobló esfuerzos en la circulación de balón. Fue la clave para la llegada del gol de David Villa entre los dos centrales.
Porque por mucho que Capello haya desembarcado en las islas, lnglaterra es incapaz de desprenderse de sus estigmas. Es cierto que son los mismos estigmas que le llevaron a conquistar el campeonato del mundo del 66, pero no es menos cierto que esos estigmas son los que llevan condenando al fracaso a los inventores del fútbol en los últimos 40 años. Atrás son lentos y previsibles. Tienen serias dificultades para sacar el balón jugado (y con Carrick, Barry o incluso Beckham por ahí, no es cuestión de falta de talento). Al menos el balón en largo ya no es el único recurso válido en ataque. Con Capello, Inglaterra ha descubierto el juego por las bandas. Shaun Wright-Phillips, Stewart Downing o Theo Walcott, son elementos más que fiables para ocupar y explotar esa zona del campo.
Los cambios de la segunda parte hicieron que el partido bajara algo su nivel de intensidad, que había mantenido un ritmo de locos en la primera mitad. No hay que olvidar que era un amistoso, idóneo para probaturas (de hecho, el eje de la zaga fue ayer un puro experimento que podría haber salido peor). España siguió dominando el juego, pero sin tanta autoridad. El Plan B funciona, pero no tanto.
El gol de Fernando Llorente fue un justo premio a la tenacidad española. Un cabezazo que se vio que iba a perforar la red de Green desde el mismo momento en el que el delantero del Athletic logró zafarse del tímido marcaje de Peter Crouch, el otro gigante sobre el verde.
Lo mejor.
Gerard Piqué se ha mostrado como una alternativa fiable a los centrales habituales del equipo. Y encima es una verdadera solución por alto.
Xabi Alonso es cada día un futbolista más grande, con mayor presencia y al que el protagonismo de Xavi o Fàbregas no debe relegar a un segundo plano. Ayer lo demostró.
Lo peor.
No acaba de convencerme Raúl Albiol. Lo veo algo blando, y muy tendente a la falta en el juego cuerpo a cuerpo. No es un debutante, así que tampoco debemos achacárselo a los nervios.
España sigue sin jugar por las bandas, salvo alguna cabalgada de Sergio Ramos, con mucha potencia pero escaso control. Aunque, la verdad, teniendo lo que tenemos en el centro del campo… ¿quién necesita bandas?
