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El corazón de Prince Tagoe

tagoeTras tragedias como las acontecidas con algunos jugadores que perdieron su vida sobre el terreno de juego –obvia recordar ahora los casos por todos conocidos-, el mundo del fútbol se ha sensibilizado enormemente con las patologías del corazón, extremando los controles médicos en ese sentido hasta niveles antaño no conocidos. De ahí que recientemente se multipliquen los casos de jugadores que se han visto obligados a abandonar la práctica del fútbol debido a los riesgos que ésta plantea para su salud por problemas de ese sesgo.

Sin embargo, tampoco es menos cierto que, queramos o no, la medicina no es una ciencia exacta, y en ella hay lugar para la opinión, los informes encontrados y la discrepancia. Por ello, a veces se producen casos como el que ha sufrido el prometedor delantero ghanés Prince Tagoe, cuya historia tuvo su último episodio, por el momento, antesdeayer.

Prince Tagoe nació en Ghana en 1986 y desde muy pronto destacó en esto del fútbol. Tanto fue así que, con solo dieciocho años, fue máximo goleador en la primera división de su país. Este hecho, llamó la atención de varios clubes europeos que preguntaron por su situación. Finalmente, fue el Mainz 05 quien se hizo con sus servicios, pero una serie de problemas burocráticos originados por su club de origen, el Hearts of Oak, hicieron que Tagoe no pudiera ser inscrito a tiempo y el club alemán decidió no contratarlo.

Ante esta situación, Tagoe optó por marchar a la poco reconocida pero estupendamente remunerada liga de Arabia Saudita, concretamente al Al-Ittihad. Allí comenzó un pequeño periplo por el golfo que tuvo tres etapas: la ya mentada, otra en el Al-Shabab de los Emiratos Árabes y otra en el Al-Ettifaq, de nuevo de Arabia Saudita. En los tres clubes, Tagoe se infló a marcar goles, desde 2005 que llegó al primero hasta junio de 2009, que abandonó el tercero libre de contrato. En este tiempo además, Tagoe se hizo con un sitio en la selección ghanesa, en la que cumplió con efectividad el papel de delantero suplente revulsivo y que le sirvió para hacerse un pequeño nombre en el fútbol internacional.

Así, en junio de 2009 le llegó su gran oportunidad. El nuevo rico del fútbol alemán, el 1899 Hoffenheim, llamó a su puerta. En este equipo, compartiría vestuario con otros jugadores africanos ya consagrados, como Chidedu Obasi o Demba Ba, así como un compatriota, el joven central Isaac Vorsah, que llevaba un año en el club y animó a Tagoe a fichar por el mismo.

El día de su presentación, Prince Tagoe mostraba una enorme sonrisa en su presentación. El futuro se abría ante él. Afirmó que fichaba por el club alemán, desechando otras propuestas más apetitosas económicamente, porque sabía que en el Hoffenheim iba a progresar como jugador.

Poco después, sin embargo, llegó un inesperado jarro de agua fría: el Hoffenheim le comunicó que le daba la baja, después de que se le detectara, en una rutinaria revisión médica, un problema incurable en el corazón que le inhabilitaba para la práctica deportiva. El Hoffenheim, además, usó el argumento de que el representante de Tagoe conocía y había omitido este punto en las negociaciones para rescindir sin compensación ninguna el contrato que unía al delantero ghanés con el club alemán por tres años.

Tras esto, Tagoe decidió someter su corazón a una revisión médica exhaustiva con un médico independiente al club alemán. El informe afirmó que podía jugar al fútbol perfectamente y, con él en mano, Tagoe amenazó con llevar al Hoffenheim a los tribunales. Así, sólo veinte días después de haberle expulsado, el club alemán se vio obligado a readmitir al jugador. Pero, ¿podía o no podía jugar?

Finalmente, varios informes independientes, entre ellos uno de un médico designado por la Federación Alemana, dio la razón al jugador. Tagoe se encontraba en condiciones de jugar. Volvió a entrenar a principios de diciembre, pero el informe definitivo que cerraba para siempre la controversia llegó hace solamente un mes, exactamente el 11 de enero pasado.

Toda esta historia de burocracias, médicos e intereses extraños, no obstante, encontró su final feliz el pasado miércoles. Aún cuando Tagoe ya había debutado con el Hoffenheim el pasado 30 de enero ante el Schalke 04, jugando los últimos ocho minutos, no fue hasta antesdeayer que llegó el momento esperado. Fue en el partido de Copa ante el Werder Bremen, en el minuto 73, sólo dos después de que entrara al campo: Prince Tagoe se adelantó a los defensas del Werder para cabecear el balón y alojarlo en las mallas.

Su celebración fue aséptica, casi ni existió. Fue como si ese gol, aún siendo el punto final de una pesadilla, o quizá por ello, perteneciera todavía a una historia que preferiría no haber vivido. Ahora, se abre una nueva: Ghana está clasificada para el Mundial 2010 y su seleccionador, Rajevac, anda muy escaso de delanteros goleadores. ¿Veremos a Prince Tagoe en el próximo Mundial? Ojalá que así sea.

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