El ‘nuevo’ Ronaldinho se pudre en la Championship

Giovani Dos Santos emergía en el panorama futbolístico en una pretemporada del Barcelona. Su descaro, su regate y atrevimiento le convirtieron en la penúltima joya salida de la inagotable cantera culé. Después vendría Bojan y los dos completarían una plantilla plagada de estrellas en el último año de Frank Rijkaard. Eran los niños mimados entre tanto crack.
Gio había desulmbrado en Perú en 2005 proclamándose campeón del mundo sub-17 y siendo la máxima estrella del torneo. Tenía buen pedrigrí. Además, ese ‘look’, similar al del brasileño, provocó ese parecido razonable.
Pasado sólo un año, si algo ha heredado del Gaucho está siendo su última etapa, la del declive. Con la diferencia de que aún no ha ganado nada, y que se está dejando llevar a la temprana edad de 19 años. Cuando la gran mayoría de los futbolistas aún ni ha debutado con el primer equipo.
Algo raro debió ver el Barcelona (todavía más allá de ese alma lúdico-festiva que ya le intuimos desde fuera) para que le traspasaran este verano. Ni opción de compra ni cesión. Se desprendieron de él hasta la última de las consecuencias.
Un Tottenham que amenazaba con ser poderoso y colarse entre los grandes, fue el destino. Como salida, no parecía mala. Pero los enésimos cambios y problemas en White Hart Lane, cambio de entrenador inlcuido, y su traspiés con una borrachera aireada por la prensa casi terminaron por sentenciarlo. La prensa inglesa calificó ese ‘moco’ como la mejor actuación de Dos Santos en la temporada.

A mediados de marzo y con sólo tres partidos desde la llegada de Redknapp, una cesión se ha tornado casi en una emergencia. Y ahí ha aparecido para darle una oportunidad, el modesto Ipswich Town, en el que militan dos españoles: Pablo Couñago e Iván Campo. El domingo hizo su debut, ‘disfrutando’ de veinte minutos en el triunfo a domicilio ante el Reading.
Descenso a los infiernos
Del Barcelona de los cuatro fantásticos a jugar en el campo del Plymouth o Blackpool. Ahora mismo, y a la espera de comprobar si se queda en un amago de futbolista superado por la presión y volviendo al Monterrey, por poner un ejemplo, esto es una bajada a los infiernos en toda regla.
A ver quién es el ‘guapo’ que consigue salir de ahí.