Dos boxeadores de diferente peso
El Barcelona y el Real Madrid mantienen una lucha a dos por el título de Liga. La ventaja de los blaugranas con respecto a los blancos ha quedado fijada en los seis puntos a falta de diez jornadas para el final, el que dicen es el tramo decisivo de la competición. El último fin de semana, ambos equipos vencieron sus envites ante Málaga (6-0) y Almería (3-0), pero con una imagen muy distinta.
Los culés y los madridistas parecen dos boxeadores de diferente peso. Su superioridad sobre el resto de entidades de Primera es manifiesta, pero la distancia futbolística entre ambos también lo es. Desde fuera parece que hubiera tres campeonatos en uno: el del Barcelona, el del Real Madrid y el del resto. La plantilla de la Castellana puede sacar en cualquier momento una mano que llegue a la cara de Goliat, pero es probable que la diferencia de libras termine por imponerse.
El Real Madrid es un equipo terriblemente discreto. Sólo tres elementos de su constitución deportiva sobresalen: 1) La envergadura de su guardameta: Iker Casillas se ha convertido posiblemente en el mejor portero del mundo; 2) La agresividad tan necesaria de Pepe en la línea defensiva, convertida en un pilar indispensable para que el equipo no se deshaga como un azucarillo en un café; y 3) La enorme facilidad para hacer goles: esta plantilla no necesita casi nada para anotar, lo que se ha convertido en un mero trámite que llega con el paso de los minutos.
Ver los encuentros del once madridista es un ejercicio agotador y aburrido. El equipo ha perdido cualquier interés por el buen trato al balón, la combinación rápida en mediocampo, el toque de primeras, las paredes al borde del área, los cambios de sentido de una banda a otra, la ambición de llegar al ataque fruto del movimiento de la pelota y el engaño táctico al rival… Todo va encaminado a anotar un gol que selle un expediente más, pero sin contenido real.
Pero hay elementos que preocupan en exceso: 1) El Real Madrid es, con casi toda seguridad, uno de los equipos más imprecisos en mediocampo de toda la categoría. Es increíble la cantidad de pases que no llega a su destino; 2) Lass Diarrá se ha hecho con los mandos del mediocentro blanco en pocas semanas, lo que evidencia una falta de competitividad enorme (pese a su gran temporada). Lo mismo podría decirse del extremo izquierdo con Marcelo. 3) Arjen Robben ha vuelto a perder el sentido de la oportunidad: pasa cuando debe disparar y chuta cuando debe centrar. 4) La línea defensiva sin Pepe se desarma con facilidad. 5) No hay un patrón de juego definido: es una huída hacia delante en busca de un gol tranquilizador.
El Barcelona sí tiene una idea de juego establecida y un interés reiterado en darle un sentido estético a su juego. El equipo adelanta la línea defensiva para facilitar la presión de sus delanteros a los centrales rivales y ahogar al mediocampo rival con la falta de espacios. De todas formas, lo más destacado de los culés no es su sistema defensivo, que es el mejor de toda la categoría (ha encajado 24 goles en 28 partidos), sino la capacidad asociativa entre sus futbolistas y los destellos de calidad asombrosos de sus estrellas como Lionel Messi, Samuel Eto’o, Andrés Iniesta o Xavi Hernández. Eso es lo que marca la diferencia.
Los jugadores blaugranas se asocian con una precisión quirúrgica y una velocidad envidiable. Los desmarques de ruptura al espacio son continuos y el despliegue físico de algunos de sus futbolistas como Dani Alves son un ejemplo de superación constante. El equipo está en un momento dulce, pero no todo será un camino de rosas para la entidad culé. El Real Madrid cuenta en estos momentos con una ventaja importante: jugará sólo un partido por semana, mientras que el Barcelona tendrá que dividir esfuerzos entre el campeonato nacional y la Liga de Campeones, sin contar la final de la Copa del Rey ante un equipo rocoso.
Si el Real Madrid no eleva su nivel de juego es posible que la Liga acabe antes de lo esperado (sobre todo si la visita del Barcelona al Bernabéu acaba en decepción madridista), pero en Liga de Campeones hay rivales más serios que exigirán menos preciosismo y más efectividad. Ese esfuerzo añadido ante rivales tremendamente físicos como el Bayern, el Chelsea o el Liverpool puede ser decisivo, aunque evidentemente los blancos están obligados a ganarlo casi todo con visitas como la del Málaga la próxima jornada o la del Osasuna en la última y los enfrentamientos directos con los de arriba.