Denilson-exprés en Vietnam
Denilson llegó un día a España como el rey de las bicicletas y, casi once años después, abandona Vietnam con medio partido en sus piernas, un gol y 12.000 euros. Su último equipo, el Xi Mang Hai Phong, había decidido darle una oportunidad a sus 31 años, un jugador de experiencia para un campeonato sin mucho nombre. Tras tres semanas, el futbolista brasileño ha dicho adiós a su aventura asiática debido a sus lesiones.
El resultado de su fichaje sorprende, pero no tanto. Denilson nunca fue un profesional especialmente comprometido con su carrera. Su desembarco español se produjo en 1998, después de que el Betis de Manuel Ruiz de Lopera pagara 5.300 millones de pesetas al Sao Paulo. No sólo fue la contratación más cara del fútbol español hasta esa fecha, sino que además la entidad sevillana le impuso una cláusula de rescisión de 65.000 millones. Denilson firmó un contrato de, atención, 11 temporadas (la primera de ellas, como cedido en Brasil).
A finales de los 90, Lopera era el máximo referente del beticismo. Nadie alzaba la voz por sus excesos ni su política deportiva. Denilson se había convertido en una de las joyas brasileñas con más futuro y el mandatario verdiblanco quedó prendado de su fútbol entre bicicleta y bicicleta. No pasó de ahí. Tras su presentación y su beso al escudo de su nuevo equipo, el brasileño nunca consiguió adaptarse al fútbol europeo. Su buen manejo del balón y su capacidad para el regate no terminaron de romper en los campos españoles. Jugador poco efectivo. Una burbuja.

Alguien pudo pensar en Vietnam que su magia terminaría por justificar la apuesta. Denilson tuvo un estreno tardío con el Xi Mang Hai Phong, ya que los dos primeros encuentros estuvo lesionado. Finalmente, el pasado domingo saltó al campo y no lo hizo mal: jugó 45 minutos y anotó un gol de falta. Por desgracia, su entrenador tuvo que cambiarlo en el descanso por un nuevo contratiempo en su pierna derecha. Vietnam dejará de ‘disfrutar’ de él, aunque las cifras lo aconsejen (8.500 euros por su estreno y 3.500 por su tanto). Dinero, siempre.
Desde que llegara a Europa es difícil encontrar un momento en el que suscitara la sensación de que podía llegar al lugar que todo el mundo esperaba. Mucho menos durante su cesión al Flamengo en el año 2000. Su vuelta a Brasil fue decepcionante. La teoría de la mala adaptación tenía demasiados flecos sin atar. El de Sao Paulo no estaba al nivel requerido. Su burbuja llena de ilusiones verdiblancas estaba perdiendo fuelle. Tampoco en Francia (Girondins de Burdeos, 2005-2006), ni en Arabia Saudí (Al-Nasr, 2006-2007), ni en EEUU (FC Dallas, 2007), ni otra vez en su país (Palmeiras e Itumbiara, 2008 y 2009) consiguió que las bicicletas llegaran a buen puerto.
Do Dai Duong, director ejecutivo de la entidad vietnamita, aseguró, tras la contratación, que Denilson “es el futbolista internacional más famoso que ha fichado hasta ahora por un club de fútbol de Vietnam”, con un campeonato que importa jugadores extranjeros para alcanzar nivel competitivo. El brasileño era una apuesta ambiciosa. Una vez más, decepción. Se recuperarán, como todos.