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Del Bosque prepara el futuro

llorenteEl seleccionador nacional, Vicente del Bosque, sabe que España está en un momento dulce. 15 victorias consecutivas y 35 partidos sin perder no pueden calificarse de otra forma. Pero el fútbol, además de un deporte que vive del presente, exige un trabajo callado y profesional de fondo que facilite la transición y garantice el mismo nivel en el futuro. Esa labor es compleja porque los jóvenes aprenden entre los compañeros con más experiencia y la exigencia de la competición permite pocas concesiones.

El combinado español ha derrotado esta noche a Sudáfrica (resultado final: 2-0), su tercer rival en la fase de grupos en la Copa Confederaciones 2009. Así, España certifica el pase a semifinales como primera de grupo y espera rival. Los locales han ofrecido mejor rendimiento que los dos oponente anteriores, Nueva Zelanda e Irak, que finalmente han quedado fuera del torneo por deméritos propios. Los sudafricanos son un equipo alegre, que cuando se despereza puede resultar peligroso. De todas formas, son algo ingenuos en ambas áreas y España no ha tenido demasiadas dificultades durante el encuentro.

El campeonato es una prueba más en la carrera hacia el Mundial 2010. Ése es el objetivo real y en la puesta a punto para la gran cita trabaja este cuadro técnico encabezado por Del Bosque. El míster salmantino está demostrando confianza en los nuevos talentos del fútbol español: Gerard Piqué, Sergio Busquets, Fernando Llorente, Pablo Hernández… El otro día hablábamos sobre la necesidad de que Italia acometa ya un proceso de regeneración y la importancia de Marcello Lippi, seleccionador azzurro, en ese proceso. Bien, Del Bosque tiene claro que el mejor momento de comenzar una transición es cuando el viento sopla a favor.

Es evidente que España es una selección joven. El presente y el futuro a corto plazo son sus jugadores de primer nivel, que aún tienen en sus piernas cientos de partidos. Pero los profesionales deben ir siempre con el paso adelantado. Por eso es tan importante que Piqué empiece a ganar cuerpo dentro de la pareja de centrales, que Busquets entre dentro de la dinámica propia del combinado nacional, que Llorente comience a tener sensaciones de ‘matador’ vestido de rojo o que Hernández se quite el miedo y arremeta por banda como lo hace en el Valencia.

Del Bosque les ha dado minutos a todos ante Sudáfrica. Un partido donde España se jugaba el primer puesto. Es cierto que la clasificación estaba asegurada, pero tampoco es necesario romper los equilibrios dentro del vestuario. Tanto Piqué como Busquets, que han entrado en el once titular, demuestran en cada oportunidad que tienen nivel suficiente para entrar con mucha frecuencia en los primeros planes del seleccionador. Ambos han crecido mucho en el Barcelona de Pep Guardiola. Las grandes citas curten y eso se nota. Llorente es un hombre que ofrece una alternativa distinta al salmantinobuen juego de espaldas y excepcional remate de cabeza. Su perfil le convierte en un futbolista atractivo para cualquier lista y campeonato internacional. Hernández llegó a Sudáfrica como sustituto de Andrés Iniesta, lesionado. Tal vez no tenga continuidad en el Mundial, pero con tiempo y paciencia puede ser una pieza interesante.

Lo más importante es que todos ellos han encajado a la perfección en la dinámica de España. Todos se esfuerzan por tocar rápido y de primeras, por triangular y por escoger siempre la mejor opción. No hay aventuras sin sentido con el balón en los pies, ni se busca la salida fácil con el lanzamiento en largo ni tampoco se evita el compromiso defensivo. Piqué aprende de Carles Puyol; Busquets lo hace de Xavi Hernández y Xabi Alonso; Llorente, que ha anotado el segundo tanto, capta cada gesto en el campo de David Villa (el ché ha marcado el primer gol en una jugada espectacular) y Fernando Torres; y Hernández se fija en Iniesta y Santi Cazorla. Así todo es más sencillo, más natural, menos forzado. Todos quieren y pueden. Todos ganan.

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