«
»


Cómo volver a morir en la orilla

ujfalusiEl Atlético de Madrid vuelve a ahogarse en la orilla. Los rojiblancos arrancaron la temporada con el objetivo de clasificarse entre los cuatro primeros y tener opciones de acceder a Liga de Campeones, pero tras la destitución de Javier Aguirre y algún partido esperanzador, el vestuario continúa sin mostrarse sólido. La derrota ante Osasuna en el Vicente Calderón es demoledora (resultado: 2-4).

Los navarros han experimentado, después de la entrada de José Antonio Camacho en el banquillo, un cambio de actitud importante para agarrarse a Primera y, aunque pasen apuros, son candidatos a mantener la categoría. Los rojillos han dominado el encuentro con suficiencia y han asestado un golpe tremendo a las aspiraciones atléticas. El delantero iraní Masoud se ha colado en la ‘fiesta’ de Diego Forlán y el Kün Agüero y los ha mandado a la lona.

De un análisis puntual de este partido puede extraerse la conclusión de que con esta defensa es imposible luchar con los más grandes de esta Liga. Cuando los encuentros se resuelven a golpe de detalles, errores tan clamorosos como los cometidos por los zagueros rojiblancos se pagan. Pero eso no puede excluir de la ecuación la falta de una idea de juego clara o la necesidad imperiosa de un buen mediocentro, un mediapunta con claridad en el pase, un portero de verdaderas garantías o dos nuevos laterales.

La afición colchonera se mostró durante mucho tiempo muy beligerante con los planteamientos conservadores del Vasco Aguirre. En muchas ocasiones, cuando el Atlético de Madrid no ha conseguido los objetivos marcados se ha mirado a la caseta y se ha señalado al entrenador mexicano como el gran culpable. Y todo eso sobre la base de que fue este DT quien llevó a los rojiblancos a Champions. La llegada de Abel Resino se aplaudió en muchos foros y su posible fracaso debe tener consecuencias elevadas.

La dirección ejecutiva y deportiva de la entidad de la ribera del Manzanares entendió a principio de temporada que el profesional adecuado para llevar el timón del barco seguía siendo Aguirre. En febrero, la marcha del equipo no convencía a los directivos y éstos decidieron cesar al entrenador mexicano y darle una oportunidad a un viejo conocido de la casa. Un DT joven, con experiencia corta, mucha ilusión y con muchas referencias sobre el funcionamiento de la entidad. En la elección, estaba la penitencia.

Si en los despachos los jugadores no fueron responsables de la trayectoria del equipo hasta febrero, tampoco lo serán de los resultados de aquí al final. El fracaso con Resino demostrará que la decisión del cambio no fue acertada y la grada deberá pedir explicaciones a quien la adoptó. No es posible que los clubes depuren responsabilidades sólo con los inquilinos de los banquillos; los que toman decisiones deben ser capaces de apartarse cuando se equivocan.

El Atlético de Madrid está clasificado en estos momentos en la sexta plaza con 43 puntos, a cinco de Liga de Campeones (Villarreal con 48). No sólo la ventaja es un problema, la cercanía de Málaga y Deportivo (ambos también con 43) amenaza seriamente la clasificación para Europa. El fracaso sería doble. Tras las victorias ante el Villarreal y el Barcelona y el meritorio empate ante el Real Madrid (en el que mereció más), los colchoneros han perdido ante dos rivales de la parte baja: Mallorca y Osasuna. Además, la próxima jornada visita Riazor y se medirá ante un rival directo.

Si el vestuario rojiblanco no consigue los objetivos, los principales responsables serán los jugadores y el cuadro técnico, pero no los únicos. En muchas ocasiones, el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, ha afirmado que quienes juegan son los futbolistas, que él no puede hacer nada desde el palco. Y es cierto. Pero él, junto al resto de la cúpula ejecutiva (Miguel Ángel Gil Marín y Suso García Pitarch), sí son responsables de cada una de sus decisiones y tienen que ser capaces de asumir las consecuencias de sus errores.

Ir al artículo original

Leave a Reply

Comment