Color azul, color esperanza
La temporada pasada el Getafe las pasó canutas para permanecer en Primera División. Ángel Torres, presidente de la entidad azulona, tomó la decisión de prescindir de Víctor Muñoz y apostó por Míchel para salvar al equipo. Torres recuperó entonces la idea que había llevado al conjunto sureño a sus mejores resultados. Su regreso a los orígenes ya ha tenido su segundo fruto maduro: un estreno contundente en Liga (Racing 1-4 Getafe).
La pretemporada azulona ha sido brillante y, aunque el resultado es algo abultado, a casi nadie puede sorprenderle. Míchel, profesional obligado a convivir eternamente con la crítica, tiene claro lo que quiere. El Getafe será un equipo necesitado del balón, siempre preocupado por el toque rápido, el juego por bandas y la salida despierta tras la recuperación de la pelota. Equipo interesante por su doble perfil: puede controlar los partidos con la posesión del esférico y, a la vez, tiene cualidades para emplearse con acierto en el contragolpe.
El partido frente al Racing ha tenido dos noticias muy importantes para el Getafe: la puntería goleadora de Roberto Soldado y las buenas sensaciones de Dani Parejo. Los dos han hecho un encuentro casi perfecto y han demostrado que pueden ser una de las parejas de esta Liga, un feeling que podría darle muchos puntos este año a los azulones. El delantero centro ha marcado tres de los cuatro goles de su equipo y Parejo ha sido un verdadero puñal, con una calidad enorme en el saque directo y mucha claridad a la hora de encontrar compañeros con el último pase.
Aunque el arranque es esperanzador, no sería demasiado oportuno lanzar las campanas al vuelo. El Getafe se adelantó en el marcador en su primera llegada a puerta (min. 12) y eso facilitó el envite. El Racing no se encontró cómodo en ningún momento ni demostró la brillantez suficiente para herir de verdad a los madrileños. Los verdiblancos se mostraron como un equipo aún plano, demasiado ingenuo y especialmente fallón en la parte de atrás. Un rival de poca entidad en estos momentos.
La victoria del Getafe es interesante porque da confianza al grupo y fortalece la idea a seguir. La planificación y la trayectoria del año pasado demuestran que los azulones sólo pueden apostar por un fútbol alegre, vistoso, rápido y aplicarse en defensa como equipo chico. Juntar líneas para minimizar las acometidas del rival y, con posesión del balón, disfrutar del juego a uno o dos toques, exprimir la bandas y ser efectivos de cara al gol. Míchel creció en los mismos valores futbolísticos que Bernd Schuster y Michael Laudrup, que ya demostraron en esta plaza cuál es el camino del éxito. Cambiar de patrón es una opción errónea.
Este resultado también es un pequeño espaldarazo al trabajo de Míchel, técnico al que no se le tiene especial aprecio en algunos foros y al que siempre se le supone una prensa amiga que lo sube donde no merece. El ex jugador tiene este año una oportunidad para confirmar las virtudes que muchos le atribuyen y desmentir la crítica ácida de muchos otros. Tiene equipo y filosofía para conseguirlo. La Liga ha empezado de color azul, de color esperanza.