Clásicos que no estarán en Sudáfrica
Cerradas ayer las fases clasificatorias para el próximo Mundial de Sudáfrica del año que viene, tanto en Europa como en Sudamérica y CONCACAF, a excepción de las eliminatorias de repesca, tenemos ya un buen número de selecciones que, tristemente, tendrán que seguir el Campeonato del Mundo desde sus respectivas casas. A estas alturas, cuando las clasificaciones o eliminaciones se confirman, a uno le invade siempre la desazón de no poder ver a ésta o aquélla selección peleando con las mejores en las cuatro semanas más intensas del fútbol mundial.
Es el caso que a muchos nos ha ocurrido con la República Checa. Su fútbol romántico, de la vieja escuela centroeuropea, y el recuerdo de aquella maravillosa selección de finales de los 90, han cosechado un buen número de simpatizantes ‘ajenos’ a lo largo y ancho de todo el continente. Pero aquella generación que asombrara al mundo sólo tres años después de la ‘creación’ de la selección checa, no ha encontrado el necesario relevo generacional. Los Poborsky, Nedved, Baros, Berger o Grygera, aunque algunos de ellos sigan en el combinado, no han conseguido encontrar sustitutos de garantías. Con Rosicky más cercano a sus últimos días como futbolista de elite que a su apogeo y una carencia casi total (a excepción de Petr Cech y Marek Jankulovski) de estrellas de primer orden mundial, los checos deberán aguardar una regeneración antes de volver a la primera plana internacional.
Caso curioso, y radicalmente opuesto al de la República Checa, es el de Suecia. Puede que, jugador por jugador, los suecos reúnan a una de las mejores selecciones de su historia reciente. Con la indudable figura de Zlatan Ibrahimovic como faro, y Andreas Isaksson, Olof Mellberg, Kim Kallstrom, Sebastian Larsson, Markus Rosenberg o Johan Elmander como principales referencias sobre el césped, se antoja complicado entender cómo han podido quedar terceros de grupo por detrás de Dinamarca y Portugal. Su problema no es generacional. Puede que radique en la diáspora de sus futbolistas, repartidos por todas las ligas del continente. Si no, es difícil explicarse el empate ante Albania (0-0 en Tirana), el doble empate a cero ante Portugal, o la doble derrota (ambas por 1 a 0) ante Dinamarca, campeona de grupo, resultados que los han terminado dejando fuera del Mundial.
Otra de las grandes sorpresas, en cuanto a eliminaciones, ha sido la de Turquía. Tras su excepcional actuación en el Mundial de 2002 (terceros clasificados), a la selección turca siempre se la espera en las grandes citas. Pocos podrían prever que Bosnia-Herzegovina, selección pujante y en pleno desarrollo, podría dejar fuera a los otomanos, pero los de Fatih Terim (que dejó anoche el cargo de seleccionador), cavaron su propia tumba en tres partidos en los que se mostraron muy por debajo de su nivel: empate en casa ante Bélgica y doble derrota ante España. Llama la atención que Bosnia no consiguió batir a los turcos. Semih Senturk y Arda Turan deberán esperar otra oportunidad para darse a conocer al mundo entero.
La ausencia de Croacia, que ha quedado fuera tras el buen sprint final de Ucrania, va a marcar, sin duda, a la excelente generación de futbolistas croatas que nutren actualmente al combinado ajedrezado. Quienes se presentaron en la Eurocopa como una de las principales alternativas de poder, merced a su fútbol fresco y desenfadado, no podrán mostrar sus credenciales ante los mejores seleccionados del mundo. La crueldad mostrada por la potente Inglaterra de Capello, vengando la afrenta de aquella amarga derrota de Wembley que los dejara fuera de la pasada Eurocopa con un contundente 1-4 en el segundo partido, dejó malherida a la selección balcánica. Después, el doble empate ante Ucrania hizo el resto. Una lástima la ausencia de Luka Modric, Darijo Srna, Ivan Rakitic, Vedran Corluka y compañía.
Hace tiempo que no se cuelan en una gran cita (Mundial de 2002 y Eurocopa del 2000, como anfitriona), pero la selección de Bélgica despierta no pocas sensaciones entre todos aquellos que nos ‘criamos’ viendo fútbol a mediados de los 80. La impronta dejada por aquellos ‘Diables Rouges‘ comandados por Enzo Scifo, con Ceulemans, Gerets, Franky van der Elst o Jean-Marie Pfaff en sus filas hizo de ellos, para muchos de nosotros, una selección imprescindible en el panorama internacional. Han recuperado algo el nivel, pero a los Defour, Fellaini, Mirallas o Proto, aunque les queda un largo camino por recorrer para poder aspirar a participar en un gran torneo.
Cambiando de continente, sorprende la caída de la selección de Ecuador, especialmente tras su meritoria actuación en el pasado Mundial de Alemania en 2006. La ‘Tri’ sucumbió finalmente en la recta final de la liguilla clasificatoria, cayendo derrotada en Colombia (2-0), en Quito ante Uruguay (1-2) y anoche ante Chile (1-0). Por el camino, la doble derrota ante Venezuela (una de las selecciones que más ha credido en todo el mundo en los últimos cinco años), o las goleadas sufridas ante Brasil (5-0) y ante Paraguay (5-1), resultados obtenidos a raíz de la crisis sufrida en el seno del combinado de Sixto Vizuete como consecuencia del pobre papel desempeñado en la última Copa América 2007, donde no logró arrancar ni un sólo punto.
También echaremos de menos, aunque lamentablemente se esté convirtiendo en un clásico ausente, a la selección de Colombia. Su gran actuación en EEUU’94 marcó a muchos espectadores de todo el planeta. El recuerdo de los Valderrama, Higuita, Freddy Rincón, Faustino Asprilla o Adolfo ‘El Tren’ Valencia, hace que miremos con nostalgia las clasificatorias sudamericanas, al constatar las pobres actuaciones recientes de la selección cafetera que actualmente dirige Eduardo Lara y tiene como principales figuras a Iván Córdoba, Hugo Rodallega o el joven punta del Oporto Radamel Falcao (pese a no ser tenido en tal consideración por su seleccionador).