Cinco tonterías sobre (de) Paul Gascoigne

Que la sóla mención de Paul Gascoigne revoluciona las hormonas de los editores de Diarios de Fútbol como pocas cosas en la vida es algo que ha quedado sobradamente demostrado a lo largo de los cuatro años de vida de la casa. Ramón Flores ya repasó en su día la carrera de un fenómeno que por momentos supo equilibrar su carrera en el alambre con un vara construida de genio y locura. Borja Barba hizo lo propio, sobre el colchón del “This Charmin Man” de los Smiths, al desparramar unos cuantos párrafos certeros sobre el más brasileño de todos los futbolistas ingleses. Regresamos incluso a aquella tarde de Junio en el frío Delle Alpi de Turín, cuando las lágrimas del genial desequilibrado nos recordaron de que va el asunto de la pelotita. Es mi turno ahora paracompletar el trabajo, para rajar la piñata de Gazza y dejar caer sobre la mesa cinco historietas sonadas sobre los alrededores del genio bufo. Ahí van.
1. Abrir un tabloide allá cuando los años noventa tocaban a su fin y toparse con Paul Gascoigne involucrado en cualquier extravagante escándalo nocturno era todo uno. No importaban día ni hora, Gazza trabajaba a jornada completa. Durante esa época, tan sólo una hora después de disputar un partido con Inglaterra se dejó caer junto al humorista Danny Baker y el presentador Chris Evans (recomiendo encarecidamente cotejar las fotografías enlazadas) por Hampstead para acodarse en la barra de cuanto pub se cruzase en su camino. Nada raro, excepto por el pequeño detalle de que Gazza apareció vestido completamente de futbolista. No se había cambiado ni las botas.
2. En un paseo por Londres, saltó como un niño inquieto de su automóvil para pedirle a un obrero que le dejase pobar su taladro neumático just for fun. Desoyendo cualquier interpretación obscena de la pregunta y seguramente conmovido por la cercanía del ídolo, el operario accedió. Así, después de recibir luz verde, el mostrenco favorito de Inglaterra despedazó despreocupado el pavimento capitalino para solaz propia y de los transeuntes. En otra ocasión, viajando en uno de esos autobuses dobles en Picadilly Circus, le rogó al conductor la posibilidad de conducir el pintoresco vehículo durante un rato. Lo logró y todos los pasajeros se expusieron a un choque mortal en medio, eso sí, de un gran alborozo.
3. En el 90, antes de mojar el verde con lágrimas en el mundial italiano los responsables de la cobertura televisiva tuvieron una espléndida idea y se la sirvieron en bandeja de plata al astro. Decidieron acompañar las imágenes que emitían durante el repaso visual a las alineaciones, ese paneo que es ya un clásico, con una pequeña filmación de cada jugador diciendo su propio nombre. El sonajero que Gascoigne tiene por cerebro le llevó a subvertir el proceso y en lugar de su nombre dijo fucking wanker, algo así como puto gilipollas. La BBC, sobria y contenida institución, tuvo que emitir la astracanada durante todo el torneo.
4. Jugando ya en Roma, se le preguntó en emisión televisiva para toda la nación su opinión sobre el juego de su equipo por entonces, la Lazio. La respuesta de Gazza fue elocuente, un entusiasta eructo al micrófono del reportero. Llegaron las risas y también la multa, obviamente. Anteriormente y durante su primer cara a cara formal con Sergio Cragnoti para discutir su traspaso al club italiano se apresuró a decirle al presidente laziale de la época y reconocido magnate nacional que le recordaba horrores a Bud Abbott.
5. Mujeres y flores. Comprometido con los chicos del barrio, le consiguió una cita a uno de sus mejores amigos, Jimmy, con una bonita chica. Gazza sabía de sobra, que esta era en realidad un travesti. En otra ocasión y tras pagarle a su ex-mujer Sheryl un par de implantes de tetas, le envió flores al hospital tras la operación. La nota decía, “para Dolly Parton”. Finalmente envió una rosa al vestuario del Wimbledon a la atención de Vinnie Jones, después del infame estrujamiento de huevos al que le sometió el hombre duro del fútbol inglés. Vinnie, siempre cortés, le hizo llegar una escobilla de baño a cambio.