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(CAN 2010) Grupo C: Egipto

EGYPT-flagLa selección de Egipto es la de los récords. No en vano, esta será su decimocuarta fase final consecutiva de la CAN. Además, en las dos últimas ediciones, se ha proclamado campeón, alcanzando con ellas la cifra de nada menos que seis entorchados. También posee el récord de participaciones (veintidós), de finales jugadas (siete) y de más partidos jugados (84), más victorias (45) y más goles marcados en las fases finales (138). En lo que se refiere al juego, además, Egipto es uno de los equipos que mejor fútbol practican. Todo esto, convierten a la selección de los faraones en la máxima favorita al título, junto a la de Costa de Marfil.

Sin embargo, dos precedentes inmediatos siembran las dudas en torno a los Faraones. El primero, la pasada Copa de Confederaciones, donde, tras realizar dos fantásticos partidos ante nada menos que Brasil e Italia, Egipto hincó la rodilla frente a los Estados Unidos. El segundo, más trascendente, el doble enfrentamiento ante Argelia para dilucidar el desempate del Grupo C africano de clasificación a esta CAN y el Mundial y cuyo vencedor completaría la nómica de selecciones africanas en Sudáfrica.

Si a esto le sumamos las bajas de jugadores clave como Mohamed Aboutreika o Amr Zaki, más la no convocatoria del problemático Mido –cuya relación con el seleccionador nunca ha sido buena-, entenderemos por qué para muchos el papel de favorito esta vez a Egipto le quede grande.

La historia del fútbol en Egipto se remonta al Mundial de 1934, cuando el país aún estaba bajo influencia británica, a pesar de que ya había logrado su independencia parcial. En aquella cita, disputada en la Italia fascista de Mussolini, Egipto cayó en la primera ronda ante Hungría, aunque se lo pusieron difícil a los magiares (4-2). Los siguientes cinco Mundiales (1938, 50, 54, 58, 62 y 66) fueron menos mundiales que nunca, pues no contaron con presencia africana. En el Mundial de 1954, Egipto quedó fuera de la fase final al ser eliminada en la ronda previa por… ¡Italia!, ya que África no disfrutaba de plazas directas a la fase final.

No fue hasta 1970 que le presencia de Marruecos volvía a asegurar un equipo africano en la fase final de un Mundial. Sin embargo, Egipto, que no participó en las fase previa de 1970, tardaría en volver a disputar una, siendo eliminado respectivamente por Túnez (1974 y 1978), Marruecos (1982 y 1986), en las fases previas de los siguientes Mundiales, en unas eliminatorias que contribuyeron a agrandar la rivalidad que con estos dos seleccionados ha habitado siempre el fútbol egipcio.

En 1990, no obstante, los faraones volvieron a una fase final de un Mundial, de nuevo, curiosamente, en Italia. En aquella ocasión dejaron fuera en el último grupo clasificatorio a Marruecos y a otro rival local, Argelia. Aquel equipo estaba comandado por unos gemelos llamados Ibrahim Hassan y Hossam Hassan, junto a un central que jugaba también de pivote defensivo, Hany Ramzy. Aquel año, el juego de Egipto quedó a la sombra de la sorprendente Camerún, pero los norteafricanos estuvieron a punto de dar una campanada monumental. Empataron en su primer partido frente a la Holanda de Gullit, Rijkaard, Koeman y Van Basten. En su segundo encuentro la recién emergida Irlanda, tampoco pudo superarlos (0-0). Así, llegaron a al último partido de grupo con posibilidades de pasar a octavos de final. Les esperaba la Inglaterra de Bobby Robson, un rival que daba al encuentro tintes políticos, toda vez que la “venganza” por años de ocupación e injerencias podía ser tomada sobre el campo. A pesar de que Egipto hizo un más que meritorio encuentro, un gol de Mark Wright mediada la segunda parte, hizo hincar la rodilla a los faraones. La gesta en el mismo Mundial de Camerún, además, consiguió que la historia injustamente se olvide de aquel fantástico equipo.

Nunca más Egipto ha vuelto a estar presente en un Mundial. En lo relativo a la Copa de África, sin embargo, los faraones son, merced a los dos último títulos conseguidos, el país con más entorchados: seis. Los dos primeros fueron logrados en las dos primeras ediciones del torneo africano, la segunda de las cuales Egipto la venció con el nombre de “República Árabe Unida”, Estado que formaba junto a Siria y del que se escindió en 1961. Hay que considerar, no obstante, que en aquellas dos primeras Copas de África sólo participaban tres equipos: Egipto, Sudán y Etiopía.

En 1962, ya con un campeonato ampliado a ocho selecciones, Egipto fue finalista. A partir de ahí se sucederían los fracasos hasta 1986, año en el que los faraones recuperaron el trono africano. Tras el Mundial 90, sorprendentemente la mediocridad volvió a adueñarse del fútbol de Egipto y en las siguientes Copas de África encontró su techo en los cuartos de final.. En 1998, sin embargo, volvieron a hacerse con el máximo torneo del continente, en la edición que se celebró en Burkina Faso. En aquel equipo, que venció la final ante Sudáfrica por 2-0, aún destacaban Hossam Hassan y Hani Ramzy, ahora junto al mediocentro Yasser Radwan, el delantero Abdelsatar Sabry y uno de los mejores porteros de la historia del país, Nader El Sayed, como otras estrellas.

De nuevo, sin embargo, llegaron las vacas flacas y en las tres siguientes ediciones del campeonato, Egipto volvió a alternar entre quedarse fuera en la primera ronda y los cuartos. Así hasta 2006, año en el que el fracaso de no clasificarse al Mundial de Alemania –no consiguieron hacer frente a Costa de Marfil y Camerún- sería matizado por la victoria en la Copa de África de la que eran anfitriones. En un ambiente espléndido y con millones de personas a sus espaldas, los faraones supieron superar algunos problemas disciplinarios –protagonizados, cómo no, por Mido- para hacerse con su campeonato y convertirse en la primera selección pentacampeona de África, superando a Ghana y Camerún, que poseen cuatro títulos. En la final, no obstante, tuvieron que esperar a una agónica ronda de penaltis para superar a la Costa de Marfil de Drogba. El portero Essam El-Hadary se convirtió, aquella tarde del 10 de febrero de 2006, en héroe nacional, tras detener el primer lanzamiento de Costa de Marfil, ejecutado por Drogba.

Tras esta victoria, la federación de Egipto decidió mantener en el cargo al seleccionador Hassan Shehata, quien volvió a comandar a los Faraones hasta la victoria en Ghana 2008. En esa última edición, liderados por la terna formada por Hosny, Aboutreika y Zaki, Egipto no encontró rival, mostrándose sin concesiones como la escuadra más sólida.

Para esta edición de 2010, Shehata -sensatamente mantenido en el cargo a pesar del fracaso de no clasificarse al Mundial. ha confeccionado una lista en la que, como hemos dicho, hay tres bajas importantes. La primera y más importante, es la del mediapunta Mohammed Aboutreika, sin duda uno de los mejores jugadores africanos de los últimos tiempos, que se pierde la cita por lesión. Su gol ante Camerún en la última final de la CAN, no matizará su ausencia este año en las dos citas por excelencia de selecciones, la CAN y el Mundial. Una pena. Las otras dos bajas son en la delantera. La primera, llamativa sobre el papel, no supone ninguna sorpresa: hablamos de la de Ahmed Mido, un jugador que solo encuentra proporción a su clase en su indisciplina, y de quien Shehata hace tiempo que está más que cansado. En la línea de vanguardia sí echarán de menos los faraones al incisivo Amr Zaki, pieza fundamental en la última CAN, quien no estará en Angola debido a una inoportuna lesión. Otra baja, menos importante, que afronta Egipto por lesión es la de Mohamed Barakat, veterano extremo diestro que fuera clave en la victoria en 2006 y que había regresado a la selección tras cuatro largos años de ausencia, tras ser nombrado mejor jugador egipcio de 2009. La mala suerte ha truncado el soñado regreso de este técnico jugador, que, ahora sí, afronta la retirada definitiva de la selección.

A pesar de estas ausencias, el seleccionador egipcio ha formado un competitivo grupo que, sin duda, tiene posibilidades de reeditar el título.

En la portería, el héroe de edición de la Copa de África de 2006, que es ya todo un clásico, Essam El-Hadary (Ismaily) es indiscutible. Así lo certifican sus 112 internacionalidades. Abdelwahed El-Sayed (Zamalek) tendrá que esperar aún algo más para hacerse con la portería.

En el centro de la defensa emerge la figura del veterano Wael Gomaa (Al-Ahly), un fantástico central que hace de líder indiscutible de la zaga y para el que parece que el tiempo no corre. Junto a él deberían formar, en una línea de tres, el no más joven El Saka (Eskisehirsport) y Hani Said (Zamalek) quien llegó a jugar en tres equipos italianos, entre ellos la Florentina, y que fue noticia en su momento por el positivo que dio en la edición de 2002 de la Copa de África celebrada en Malí. La otra opción es la de Mahmoud Fathalla (Zamalek), que entre sus virtudes tiene la de un potentísimo saque de falta.

En el lateral izquierdo formará el incansable Ahmed El-Mohamadi (Enppi), llamado a dar el salto a Europa en cualquier momento. En el otro costado, formará Ahmed Fathi (Al Ahly), un lateral de corte ofensivo, con un potente disparo, que jugara en su momento en el Sheffield United y que fue la gran promesa del fútbol egipcio, debutando con su selección con apenas diecisiete años. Ambos son carrileros de enorme recorrido, de cuyas inserciones por banda depende gran parte del poder ofensivo de Egipto.

En el mediocentro la figura del ex jugador del Estrasburgo Hosni Abd-Rabou (Ismailli) tiene una importancia fundamental. No en vano, nn la última Copa de África fue nombrado mejor jugador del torneo. Junto a él puede formar el ex del Tottenham Hossam Ghaly, que regresa a la selección tras haber renunciado a ella en la edición de la CAN de 2008.

Delante de la pareja de mediocentros formarán tres hombres en triángulo invertido. La punta del mismo, creada por Shehata con el nombre grabado de Aboutreika, será esta vez ocupada bien por el veterano Ahmed Hassan (Al Ahly), ciento sesenta y seis veces internacional con Egipto (sí, has leído bien: 166). Su alternativa en la pediapunta será Shikabala (Zamalek). En la base del triángulo, formando como los dos hombres más adelantados de los faraones, estarán Mohamed Zidan (Bor. Dortmund) –llamado a liderar la vanguardia de Egipto, con las bajas de Zaki, Aboutreika y Mido- y Emad Moteab (Al Ahly), veloz e incisivo delantero ávido de demostrar que puede suplir a sus compañeros ausentes. Esperando su oportunidad, estarán los desconocidos Ahmed Raouf (Enppi) y Al-Sayed Hamdy (Petrojet).

LA ESTRELLA… : Hosny Abd Rabo (25 años, Ahli Dubai): Bien podríamos haber elegido a Mohamed Zidan en este apartado, sin embargo, optamos por Hosny. Su papel en la última CAN fue fundamental, tanto en labores defensivas como de creación del juego. En ésta, el liderazgo de la selección recaerá sobre sus espaldas.

LA AUSENCIA… : Mohamed Abou-Treika (31 años, Al Ahly). El “asesino sonriente”, como se le conoce en su país, es probablemente el mejor jugador de Egipto y, sin duda ninguna, el más popular. Autor del gol en la final de 2008 que dio el título a los faraones, quién sabe si ésta iba a ser su última CAN. Probablemente sea la baja más sonada del torneo.

ATENCIÓN A… :. Ahmed El-Mohamadi (22 años, Enppi): Uno de los mejores laterales zurdos de África. Está llamado a dar en breve el salto a Europa.

PRONÓSTICO… : Sobre Egipto recae la responsabilidad del doble campeón. Sin embargo, ya hace dos años muchos sospechamos que no rendirían y terminaron campeones. Las bajas y el momento anímico del grupo son hándicaps importantes, pero no es menos cierto que llegan a la CAN con la necesidad de demostrar por qué son los campeones de África. Apostamos por su caída en semis.

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