(CAN 2010) Grupo A: Angola
La República de Angola es uno de los países que más tardíamente lograron su independencia del poder colonialista. Dominada por los portugueses desde el s.XV, no fue hasta 1975 (oficialmente el 11 de noviembre) cuando, tras catorce años de acciones de guerrilla y el cambio político acaecido en Portugal el año anterior tras la denominada “Revolución de los Claveles” que Angola logró su ansiada independencia. Sin embargo, como tantas otras veces en África, el sueño de la independencia pronto se tornó en pesadilla. Desde ese mismo año del 75, hasta 2002, la guerra civil desoló el país, convirtiendo en un grotesco teatro en el que la guerra fría – se estima que Cuba aportó casi cincuenta mil soldados a la contienda- negó su propio nombre. Las cifras son desoladoras: la guerra civil angoleña se convirtió en el más largo conflicto bélico de África y en uno de los más sangrientos, con casi un millón y medio de víctimas.
El periodista Ryszard Kapuscinski, quien firmó uno de sus mejores reportajes con Angola como tema en “Un día más con vida”, escribió del país que es “desgraciado, como desgraciadas son las personas cuyas vidas se empeñan en jugarles malas pasadas”.
Dada su situación política, Angola no tuvo selección propia hasta comienzos de los años ochenta, aún cuando su primer partido oficial fue en 1977 cuando se enfrentó a Cuba en un amistoso en Luanda que los co-revolucionarios de Castro tuvieron a bien perder por 1-0. Después, su primera participación oficial es con motivo de las rondas clasificatorias para la Copa de África de 1982, en la que se quedó en la ronda preliminar.
Catorce largos años tuvieron que esperar los “palancas negras” para lograr su primera clasificación para una ronda final. Fue en Nigeria 96, ronda final a la que lograron llegar con un equipo plagado de absolutos desconocidos que formaban en equipos de divisiones menores de la liga portuguesa y jóvenes promesas de equipos filiales, entre los que destacaba quien, poco a poco, iba a realizar méritos para ser considerado probablemente el mejor jugador de la historia del país: el delantero Fabrice Akwá (80 partidos oficiales y 30 goles). No lograron entonces pasar de la primera ronda de la fase final, pero lograron un valioso –por simbólico- empate a tres goles ante la Camerún de Omam-Biyick, Foe o Song, que sería la primera página de una historia que diez años después tendría un capítulo dorado que nadie osaba entonces siquiera soñar.
Fue en 2006, cuando con una historia de sólo tres participaciones en la CAN sin pasar de la primera ronda –la segunda fue en 1998 y la tercera ese mismo 2006- y sólo una victoria oficial en esas fases finales, Angola iba a disputar nada menos que un Mundial.
El milagro se había obrado unos meses antes, cuando las palancas negras dejaban fuera de la fase final al mayor coco del continente: Nigeria. Si bien es cierto que aquel resultado tuvo mucho que ver con los deméritos de las Águilas Verdes con la valía futbolística de Angola, no es menos cierto que el camino recorrido fue una gesta. Máxime si tenemos en cuenta que el mismo comenzó con una derrota en la ronda preliminar ante Chad por 3-1 que dejaba a las palancas negras a merced de un milagro para entrar en la fase de grupos. Desde ese día hasta el último, en el que un gol de Akwa (quién si no) a diez para el final ante Ruanda certificó la clasificación, nadie en todo el mundo dio crédito a lo que estaba aconteciendo. Menos aún los nigerianos, que lloraron largamente un desastre no previsto, que certificaba el fin de una enorme generación de jugadores.
Por si fuera poco estar en un Mundial, el sorteo quiso que Angola se enfrentara en la fase final de Alemania al rival más deseado: Portugal. El grupo que esperó a los africanos se completaba, además, con México e Irán, rivales que hacían que el sueño de llegar a octavos no fuera una quimera.
El resultado final: una honrosísima derrota por 1-0 frente a Portugal y sendos empates ante Irán y México que hicieron que el mundo entero descubriera el futuro futbolístico de un país hasta entonces desconocido en lo que al balón se refiere.
Después vendrían los cuartos de final en la CAN de 2008 –en la que cayó ante Egipto en un muy honroso campeonato- y esta edición de 2010, en la que el reto es doble: no solo se debe demostrar el nivel futbolístico, sino también el organizativo.
Dejando lo segundo de lado, hemos de decir que la selección actual de Angola llega al campeonato después de recibir enormes críticas al quedar fuera de la clasificación para el Mundial, al haber quedado segunda detrás de Benín en la primera fase de eliminación y no haber sido una de las ocho mejores segundas. Este fracaso ha determinado el modo en que los angoleños reciben su campeonato, a la par que ha hecho que crezca la exigencia de un reparo: el objetivo es jugar su propia final.
Esta es la meta con la que se ha contratado a un entrenador contrastado, pero casi desconocido en Europa, como Manuel José. El portugués, ex del Al-Ahly egipcio, con el que logró todos los éxitos posibles con un club africano, llegó en mayo de 2009, tras la debacle de la no clasificación para la preliminar del Mundial. El poco tiempo que lleva en el cargo no ha de ser excusa.
Para lograr los objetivos propuestos, Manuel José cuenta con un grupo de jugadores que sin duda no es el mejor de los posibles. Éste tiene como máxima estrella al delantero del Valladolid y ex del Manchester United, Manucho, lo cual, con todos los respetos para el solvente punta vallisoletano, habla muy a las claras de lo limitado del plantel.
Otros hombres destacados son los delanteros Mantorras (Benfica), que en otro momento fue uno de los más prometedores jugadores de todo África, y Flavio (Al-Shabab, de Arabia Saudí), que ya jugó a las órdenes del seleccionador en el Al-Ahly; el interior zurdo Sebastião Gilberto (Al-Ahly) probablemente encargado en este torneo de generar el juego ofensivo de su selección; también destacan el medio ofensivo Francisco Zuela (Kuban Krasnodar) y el interior Zé Kalanga (Dinamo de Bucarest). En defensa destaca Rui Marques (Leeds) y la veteranía de Kali, que ha hecho que Manuel José recurra a él aún cuando el central está actualmente sin equipo.
En lo relativo a las ausencias, se pierden la cita por lesión dos hombres importantes: el veterano central Yamba Asha (Petro Atlético) y el medio centro defensivo André Makanga (Al-Kuwait), mientras que destaca enormemente la no presencia, por decisión técnica, del rapidísimo delantero del Nacional portugués Mateus.
En resumen, Angola tiene poco, muy poco para un seleccionado que quiere hacer historia como local. Sin embargo, en otros momentos no tuvo mucho más y llegó muy lejos. Es una auténtica incógnita.
LA ESTRELLA…: Manucho (26 años, Real Valladolid): Nadie conocía a este hombre cuando un tal Sir Alex Ferguson lo fichó procedente del Petro Atlético. Después, el aval del escocés ha hecho que quizá se esperara más de él de lo que es capaz de dar. No obstante, se trata de un delantero solvente, capaz de actuaciones prodigiosas. Las esperanzas de todo un país recaen sobre sus espaldas.
ATENCIÓN A… : Djalma Campos (22 años, Marítimo): Extremo diestro que parece responder a un arquetipo de futbolista africano (veloz e intermitente), Djalma Campos es la sangre joven a la que se agarra el futuro del fútbol angoleño, con una selección muy entrada en años. Si como todo parece apuntar Manuel José se anima a jugar un 4-3-3, este joven extremo será uno de los dos encargados de surtir de balones desde la banda a Manucho.
LA AUSENCIA… : Mateus (25 años, CD Nacional): Extraño, muy extraño, es que Manuel José haya dejado fuera de la lista a este velocísimo delantero que también puede jugar como extremo. Habitual de la selección desde hace tiempo, no parece que la vanguardia de Angola esté para permitirse lujos como dejar fuera a este jugador.
PRONÓSTICO… : La Copa de África es un torneo que siempre tiene color local. El público y unos árbitros localistas se han encargado históricamente de que los organizadores hagan habitualmente un buen papel. Sin embargo, este año Angola no parece tenerlas todas consigo. Malí y Argelia son rivales duros en la primera fase. Apostamos por el pase de estas dos, en detrimento de los locales.