Benzema no es el único que no se integra
Anda la prensa deportiva madrileña alterada en estos días de resaca del Clásico con el recurrente tema de la inserción de Karim Benzema en la plantilla madridista. Algunos apuntan a esa frialdad y esa escasa afectividad para con sus compañeros como una de las claves para el bajo rendimiento exhibido hasta la fecha. Sin hacer tanto ruido en las páginas de los diarios, en el Espanyol están padeciendo un caso similar al del francés. Shunsuke Nakamura, fichaje estrella del RCD Espanyol para esta temporada, no ha dado ni una sola muestra de ser el mismo futbolista que maravillase con su zurda exquisita enfundado en la camiseta del Celtic. Comenzó como piedra angular del proyecto de Pochettino, y ha acabado relegado a una casi permanente suplencia. La clave de su pobre rendimiento sobre el césped podría estar en sus dificultades para adaptarse a nuestro fútbol y, en general, a la vida en nuestro país. Hay quien apunta que el nipón vive solo y alejado del resto de sus compañeros, que la barrera del idioma se interpone entre el reciente fichaje perico y el grupo de manera insalvable. Pero en lo que, al menos hasta el momento, todos coinciden, es en la confianza que existe desde la entidad espanyolista en el futbolista japonés. Se le espera, cuanto antes, eso sí, como el líder que capitanee el juego ofensivo de un Espanyol que se muestra huérfano de creatividad. Después de haber despuntado en Italia (Reggina) y, sobre todo, en Escocia, merece al menos una espera.