Atlético: la continuidad
Si una palabra define la sensación que rodea al Atlético de Madrid durante todo este comienzo de temporada, ésta es sin dudarlo la de continuidad. Aparte de detalles, poco ha cambiado en el club de la ribera del Manzanares, que se presenta con una alineación titular a priori muy similar al del ejercicio pasado, parecidas aspiraciones –consolidarse en la zona Champions, llegar lo más lejos posible tanto en esta competición como en Copa- y al menos, la fortuna de haber retenido a las dos grandes estrellas, Forlán y Agüero: de la melena rubia del uruguayo y los poderosos cuádriceps del Kun cuelga en gran parte el futuro del club. La continuidad tiene también su parte negativa, pues salvo contadas excepciones que ahora enumeraremos, no han llegado demasiados refuerzos que disminuyan una dependencia de los delanteros que resulta perniciosa y es ya demasiado bien conocida.
En realidad, el único fichaje de verdadero postín que ha realizado el Atlético ha sido el del portero Sergio Asenjo, considerado casi unánimemente el guardameta de futuro del fútbol español; su llegada ha provocado la salida del veterano Leo Franco con destino a Turquía, una vez que ya regresó a Francia un fracasado Grégory Coupet. También han llegado Juanito y Cabrera para el centro de la zaga, pero mientras que el gaditano ya llega un poco de vuelta a sus 32 años, la oportunidad quizá llega algo pronto para el joven charrúa, recién estrenada su mayoría de edad. Y mientras que el lateral izquierdo está relativamente bien cubierto con Antonio López y Pernía, la salida a última de hora de Heitinga -unida a la ya consumada hace tiempo de Seitaridis- crea un grave problema a Abel en el lugar opuesto, por cuanto dispone de un único especialista en el puesto, el joven Valera, y un postizo que ha demostrado no estar cómodo en esa posición, como es Perea.
De medio campo para adelante las perspectivas son más halagüeñas. Ha regresado Jurado para intentar repetir su última gran temporada en el Mallorca y de paso llenar ese hueco en la mediapunta que lleva tanto tiempo lastrando al Atleti, y un Cléber Santana que también se afirmó en el pasado ejercicio bajo las órdenes de Manzano. Reyes tendrá quizá su última oportunidad para probar que no fue un sueño fugaz, y se han mantenido Maxi y Simao, puñales por las bandas que aseguran una buena cantidad de tantos cada temporada. Ojo a las apariciones en el medio centro del joven Camacho, en la que debería ser la temporada de la confirmación. Finalmente, es claro que la vanguardia es la mejor línea del equipo, aunque se echará de menos a otro buen suplente tipo Sinama en una temporada repleta de partidos.
La pretemporada del equipo ha sido esperanzadora, con el partido de Anfield como momento estelar, y sobre todo se ha logrado el objetivo de la clasificación para la Champions de forma bastante brillante. Sin embargo, el ambiente se presenta enrarecido por la venta de Heitinga a última hora y la contundente derrota en Málaga. Será un grave error para la institución colchonera perder la calma, porque este año los presupuestos –estabilidad en el banquillo, mantenimiento de las estrellas- son buenos para intentar acercarse a los objetivos con la tranquilidad que normalmente le es negada al club colchonero. Una tranquilidad que el club necesita en todos sus estamentos.