Atlético de Madrid: Objetivo cumplido
El Atlético de Madrid ha cumplido finalmente el objetivo de esta temporada: la clasificación para Liga de Campeones. El equipo ha pasado momentos muy duros, con la destitución de un técnico (Javier Aguirre), algunas derrotas muy abultadas que parecían alejarlo definitivamente de la meta y la rescisión de los contratos de dos futbolistas por mal comportamiento (Maniche y Giourkas Seitaridis), pero lo ha logrado.
Los colchoneros derrotaron en casa al Almería (resultado final: 3-0) y cerraron, con un broche de oro, una campaña complicada. De hecho, desde hace mucho tiempo, casi todas las temporadas en la ribera del Manzanares son difíciles. Ésta no ha sido distinta. En muchas ocasiones, la grada ha demostrado su malestar con el rendimiento de la plantilla (mención especial merecen los silbidos a Mariano Pernía), tanto dentro como fuera del estadio. Al final, el Atlético de Madrid superó en la clasificación a sus dos rivales más serios en la pugna europea: Villarreal y Valencia.
La entrada en Champions tiene dos vencedores evidentes: 1) Abel Resino. El míster de Toledo llegó al club rojiblanco con la única misión de entrar entre los cuatro primeros y lo ha conseguido. Pocos apostaron por Resino como el mejor sustituto de Aguirre, pero los números le son favorables; y 2) Diego Forlán. Su gran temporada y enorme final liguero permitieron a su equipo adelatantar en los metros finales a castellonenses y valencianos. El uruguayo se ha convertido en el Pichichi de la competición y espera obtener la Bota de Oro. Varios equipos de primer nivel europeo barajan la posibilidad de incorporarlo en verano (tiene una cláusula de 36 millones de euros), aunque el Atlético lo considera una pieza clave para su proyecto a corto plazo.
En este sentido, la secretaría técnica debe decidir si prorroga el contrato a Resino u opta por un nuevo proyecto encabezado por otro timonel. El ex portero es un hombre que conoce la casa, que está personalmente implicado en la trayectoria del club y, aunque no tiene excesiva experiencia, tiene ilusión por reeditar la confianza de la directiva colchonera. Ésta es, posiblemente, la decisión más importante de cara a la próxima campaña. El año pasado se mantuvo en el cargo a Aguirre y en plena temporada se acometió un divorcio complicado. Repetir el mismo error con Resino no es muy recomendable. Por eso es una decisión importante.
El otro elemento decisivo en este último empujón colchonero fue la contundencia con la que el club resolvió un problema de indisciplina. Maniche y Seitaridis no acudieron a un partido de sus compañeros ante el Sporting en el Calderón. Por norma, los futbolistas no convocados tienen la obligación de personarse y apoyar desde la grada. La respuesta de la dirección no se hizo esperar: los apartó de la disciplina de la plantilla y llegó a un acuerdo para rescindirles sus contratos. Una decisión dura, pero que mandó un mensaje inequívoco al vestuario: la plantilla debía estar implicada y concentrada intensamente en la obtención de la plaza de Liga de Campeones.
Con el objetivo cumplido, el club dispondrá de ingresos suficientes para intentar mantener a sus estrellas en el plantel y conformar una escuadra más potente. De todas formas, el Atlético de Madrid, por historia, debe aspirar a algo más. La clasificación para Champions es el primer paso de muchos. La verdadera meta es competir con los dos grandes de España por los títulos nacionales. Reeditar la fortaleza que siempre caracterizó a esta entidad.