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Athletic Club: con la vista en Europa… y en el descenso

de-marcosNo cabe duda de que, de un modo u otro, la temporada 2009/10 del Athletic Club de Bilbao va a estar inevitablemente marcada por la Final de Copa de Mestalla del pasado mes de junio. Incapaz de alcanzar el premio gordo del título copero ante un Barça incontestable, el equipo bilbaíno retornó a Bilbao con el premio menor de participar en la Europa League. Era la vuelta al continente (tras aquel inesperado varapalo sufrido ante el Cluj rumano hace cinco veranos), el retorno a un escenario poco habitual pero muy anhelado en las calles del Botxo.

Marcado, como digo, por ese retorno al escenario continental, el Athletic puede llegar a complicarse la existencia ante la encrucijada de tener que participar en tres competiciones, con la máxima exigencia en dos de ellas (Copa del Rey y Europa League), y sin descuidarse lo más mínimo en la tercera (Liga). Ni el equipo está preparado para empresas de tal enjundia ni el público debe exigir nada por encima de lo habitual. Se ha sufrido lo indecible (primero ante el Young Boys suizo y después ante el Tromsö noruego) para poder estar en la fase de liguillas de la nueva competición europea, y el hecho de poder disfrutar de seis partidos europeos, tres de ellos en San Mamés, debe ser ya un premio suficiente para la parroquia bilbaína. Evidentemente, lo que venga después será bienvenido y celebrado, pero en ningún caso debe alcanzar el nivel de obligatoriedad.

Algo similar ocurrirá con la competición copera. Tras el éxito del pasado año, caer antes de tiempo podría ser considerado como un fracaso. No obstante, la historia reciente de eliminaciones tempranas de los rojiblancos en el torneo del k.o. debe ser la vara de medir con la que calibrar los logros del equipo. Lo extraordinario, en los tiempos que corren, es avanzar en las eliminatorias. Si Zarra levantara la cabeza…

Al equipo se le viene achacando, ya desde hace algún tiempo, un estilo de juego arcaico, ramplón, poco elaborado y enormemente previsible y limitado. Para aspirar realmente a algo hoy en día, hay que ofrecer algo más. Un mejor trato al balón, un juego asociativo, mayor frescura en la línea de tres cuartos de campo… y eso, a día de hoy, es una quimera para el equipo dirigido por Joaquín Caparrós.

La baza ofensiva de Fernando Llorente empieza a ser conocida y entendida por prácticamente todos los rivales de los rojiblancos. Confiar todas las naves al buen hacer del espigado riojano es un riesgo demasiado alto cuando juegas con el fuego a unos metros de tu cuartel general. Pero Caparrós no ha sabido encontrar más soluciones. No ha sabido reconducir a un Fran Yeste prácticamente, y por desgracia, perdido para la causa. Ha confiado en exceso en el desgaste físico de dos correcaminos como Ion Vélez y Gaizka Toquero, y probablemente, pretenda otorgar idéntico rol a Óscar de Marcos, reciente fichaje y revelación de la temporada bilbaína, junto al precoz Iker Muniaín. Queda por ver el papel que tendrá el fichaje estrella de la presente campaña, el goleador Íñigo Díaz de Cerio, cuyo rendimiento es una incógnita tras su grave lesión de la pasada temporada. De lo demás, del añorado juego asociativo por bandas, de la segunda línea (¿cuánto hace que no logra un gol el Athletic con un jugador llegando desde segunda línea?) ofensiva, de la profundidad de los carriles… nada.

Y del resto, Javi Martínez, Fernando Amorebieta y Gorka Iraizoz, sustento de un equipo al que hace ya tiempo que empezó a vérsele el cartonaje. Es largo el listado de jugadores defenestrados por el técnico de Utrera. Ocurrió con Koikili, ahora indiscutible, después con Javi Casas (hoy ya fuera del club), y alternando a Balenziaga (petición expresa de ‘Jokin’ y hoy cedido en el Numancia, aunque el culebrón del lateral zurdo parece tener un nuevo episodio con la llegada del ex realista Xabi Castillo. Es sólo un ejemplo, el del costado izquierdo de la defensa, pero muy significativo de lo que está suponiendo la pésima gestión de recursos del técnico andaluz del Athletic.

Lo visto hasta la fecha no invita al optimismo. Si la temporada pasada se vivió una situación desahogada en lo que se refiere a la lucha por evitar el descenso, tras varios años de serias calamidades, este año, con la distracción de las tres competiciones, parece que La Catedral va a tener que abonarse de nuevo al sufrimiento.

La clave: Javi Martínez es el único jugador capaz de hacer jugar a algo a este Athletic. De él y de que Fernando Llorente recupere el nivel del pasado ejercicio pueden depender los éxitos rojiblancos.

El pronóstico de DDF: Va a ser un año difícil, más que el anterior. El descenso será una amenaza real hasta la recta final del campeonato. Ojo al futuro inmediato de Joaquín Caparrós: el Athletic tiene la bala en la recámara de Jabo Irureta.

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