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Así fue la Liga: Recreativo (20º)

recreativo_huelvaEl Recreativo de Huelva se ha convertido en uno de los tres equipos de Primera División que el próximo año sufrirá las consecuencias del descenso. Finalmente, la esperanza no se llamaba Lucas (en alusión a Lucas Alcaraz, míster del Decano durante gran parte de la temporada), y el equipo deberá luchar por ascender de nuevo. La primera realidad es que al Recreativo le cuesta mucho mantenerse en la categoría de oro del fútbol español y es, a día de hoy, un club ascensor. El año pasado estuvieron a punto de bajar a Segunda y escaparon a última hora, pero este año no ha conseguido el objetivo.

La temporada no ha sido fácil. El Consejo de Administración sólo tardó seis jornadas en destituir a su apuesta técnica de inicio de campaña: Manolo Zambrano. El equipo había cosechado tan sólo cuatro puntos de 18 posibles y, tras una derrota en casa ante el vecino Málaga (0-4), el entrenador tuvo que abandonar el vestuario blanquiazul. El hombre de la casa que consiguió rescatar a la entidad del descenso el año anterior, después de que se decidiera despedir a Víctor Muñoz por los malos resultados, acababa su sueño deportivo antes de tiempo.

Renovar el crédito deportivo a Zambrano fue una decisión ariesgada y valiente. El técnico había llegado al primer equipo procedente del Recreativo B y, tras salvar a la entidad del ‘infierno’, la directiva entendió que su éxito merecía un premio mayor que la vuelta a las categorías inferiores del club. Pero su despido prematuro prueba que no existía un convencimiento firme sobre la conveniencia de su continuidad. Demasiados titubeos para un equipo que tiene que competir por la permanencia ante rivales especialmente duros en ese escenario.

recreativo_alcarazTras la llegada de Alcaraz, el vestuario experimentó una tendencia en forma de V invertida. El Recreativo se mantuvo en descenso hasta la 10ª jornada, aunque regresó a la zona roja el fin de semana siguiente. Allí estuvo hasta la 17ª, a partir de la cual entró en una dinámica ascendente que lo llevó a ocupar el puesto 13 en la 25ª. La posición más cómoda de la que ha disfrutado el vestuario andaluz esta temporada. Ése fue el momento en el que comenzó la caída libre, agudizado por los enfrentamientos contra los grandes: Valencia (1-1), Sevilla (0-1), Barcelona (2-0), Real Madrid (0-1) y Villarreal (2-1). Buenas actuaciones sin premio.

El vestuario no supo sobreponerse al duro golpe de volver a la parte baja. La plantilla, a priori, tenía capacidad suficiente para mantenerse en la categoría de honor del fútbol español. Alcaraz planteó, durante casi toda la campaña, un sistema 4-1-4-1 (aunque a veces apostó por un 4-4-2 tradicional con un doble pivote), con la calidad necesaria arriba para obtener mejores resultados. Jugadores como Javier Camuñas, Adrián Colunga, Javi Fuego, Jesús Vázquez, Sisi, Javi Guerrero o el ‘Chaco’ Maidana eran un aval importante para pensar en la permanencia, pero los números no engañan (34 tantos a favor son un escaso bagaje; el menos goleador de Primera). Un rémora importante a la hora de ganar partidos (sólo ganó ocho; el peor registro de la categoría).

El equipo se mostró demasiado apagado durante gran parte del torneo, con un juego pobre en recursos, sin capacidad de asociación y, lo que es peor, sin la intensidad que exigía la situación. La falta de gol puede deberse, en gran medida, al planteamiento excesivamente conservador de Alcaraz, más preocupado de mantener la puerta a cero que de buscar al contrario. Sobre todo cuando dos de sus jugadores, Camuñas y Colunga, han estado en unos números muy razonables: 10 y 9 goles, respectivamente. El entrenador granadino debería haber apostado por un fútbol más alegre, que hubiera explotado su potencial arriba.

La entidad parece concentrada ya en lo que está por venir. La primera decisión fue la destitución del director deportivo, Óscar Arias, y la llegada de Alfonso Serrano, que comandará el barco en su tránsito por Segunda División. Serrano será la persona encargada de escoger nuevo entrenador, cuya condición indispensable es que conozca la categoría. Su experiencia es dilatada (Valencia, Valladolid, Numancia y Tenerife) y las esperanzas blanquiazules están depositadas en su buen tino. Toca volver a remar y ascender. Difícil travesía.

Lo mejor: El incombustible Camuñas, que se ha convertido en el alma de este Recreativo.

Lo peor: La falta de tino de Lucas Alcaraz para revertir la situación.

Una frase: La escasez de recursos y la poca intensidad condenan al Decano a un nuevo descenso.

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