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Así fue la Liga: Osasuna (15º)

osasunaEl Osasuna ha sido uno de los equipos en situación de riesgo hasta el final del torneo. Durante gran parte de la temporada, la entidad navarra ha estado en zona de descenso directo, aunque finalmente salvó los muebles. Su continuidad en Primera es un premio al buen hacer directivo: su presidente, Patxi Izco, ha demostrado en más de una ocasión su paciencia con los entrenadores del club. Entiende que la parcela deportiva debe ser para los profesionales con conocimientos técnicos y se aparta por el bien de la entidad.

Esto no evita la valentía para tomar decisiones duras cuando la situación merece un cambio de rumbo. Su apuesta personal por José Antonio Camacho le da la razón en la destitución del ‘Cuco’ Ziganda, hombre de la casa que había realizado una gran campaña el año anterior. Ziganda estuvo al frente de Osasuna durante dos temporadas y, con anterioridad, Javier Aguirre disfrutó de un proyecto de largo recorrido y una clasificación para Liga de Campeones. Los tres son una prueba evidente de que Pamplona es una plaza donde los técnicos pueden trabajar sin prisas.

Camacho dio otro ritmo al Osasuna, que a mediados de octubre todavía no había conseguido ninguna victoria. Los rojillos tienen plantilla suficiente para permanecer en Primera sin muchos apuros, pero el mal comienzo liguero exigía un catalizador nuevo. Más motivación, más compromiso, más intensidad, más sacrificio, más voluntad… Todo eso aportó el míster murciano a un vestuario con ganas de subir dos velocidades. Un ejemplo de ellos son sus partidos en el Reyno de Navarra, donde el equipo recuperó sus señas de identidad e incorporó la pizarra de Camacho: juego animoso y intenso en lo físico, una pareja de mediocentros muy sólida, calidad en los extremos, un mediapunta creativo y un delantero con capacidad de asociación y remate.

Los rojillos son un equipo de ida y vuelta cuando juegan en casa, se contagian del ambiente y arremeten con insistencia sobre el rival. Ése es uno de los aspectos que mejor resultado le da a Osasuna. Su pareja de mediocentros, Javad Neukonam y Patxi Puñal, casi nunca pierden la posición y tienen buen trato del balón, lo que da solidez a cualquier proyecto. 

Otros jugadores decisivos en la salvación han sido Masoud, un futbolista de zacada larga y gran disparo que ha dado un rendimiento excelente; Juanfran y Jaroslav Plasil, dos extremos con desborde y centro intersante (el checo llega al segundo palo con precisión cuando el juego viene por la banda contraria); y el incombustible Walter Pandiani, un killer entrado en años que ha aportado juego de espaldas e inteligencia en la frotal del área.  

La recta final del campeonato deparó dos enfrentamientos de alto voltaje para el final: el Osasuna debía disputarse un año más en Primera con los dos transatlánticos de la categoría, el Barcelona y el Real Madrid. Dos clubes que ya no se jugaban nada. Los dos encuentros acabaron con victoria rojilla, lo que certificó su permanencia. Ésa ha sido la razón por la que, en algún momento, se ha puesto sobre la mesa la posible adulteración de la competición.

Este debate puede parecer absurdo, pero tiene una base sólida. El Osasuna había encadenado varios resultados muy negativos para sus aspiraciones antes de los dos enfrentamientos con los grandes: cuatro derrotas ante el Almería (2-1), el Málaga (2-3), el Recreativo (1-2) y el Getafe (3-0) y dos empates ante el Valladolid (0-0) y el Sevilla (0-0). Luego llegaron los dos triunfos balsámicos. La tendencia era descendente y las dos últimas jornadas fueron dos salvavidas evidentes. Lo importante era evitar el descenso. El próximo año más.

Lo mejor: La correcta toma de decisiones del equipo directivo.

Lo peor: Las quejas de las actuaciones arbitrales.

Una frase: Ponga un Camacho en su vestuario.

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