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Así fue la Liga: Getafe (17º)

getafeÁngel Torres se enfadó visiblemente cuando, en plena presentación de Víctor Muñoz, un periodista le preguntó por qué se había apartado del perfil de entrenador con el que tan bien le había ido al Getafe durante sus cuatro años en Primera. Tras Quique Sánchez Flores, Schuster y Laudrup, la apuesta por Víctor chirriaba desde el principio. Al público no le entró por los ojos y al vestuario, tampoco. Tras aguantarle en el cargo durante la caída libre del equipo, al presidente azulón se le agotó la paciencia a cinco jornadas del final y se puso en manos de Míchel, cuyas anteriores experiencias como entrenador no invitaban precisamente al optimismo. Y Míchel cumplió. Se ganó al vestuario, recuperó a Granero para la causa y el equipo, empatado a puntos con el Betis, se salvó por un pelo. O mejor dicho, por un gol.

Con todo y con eso, el Getafe se habría ahorrado mucho sufrimiento si hubiera tenido dos cosas: un portero apañado y un lanzador de penaltis al menos decente. Hasta seis penas máximas se fueron al limbo, incluido el célebre intento de Casquero a lo Panenka en el Bernabéu.

Otra clave de la temporada es que los refuerzos no fueron tales, con la excepción del goleador Soldado, que fue de menos a más. Polanski, de más a menos. De Ibrahim Kas poco o nada hemos sabido. De Adrián, que es el hijo de Míchel. Rafa no puede tener más limitaciones, de ahí que se haya anunciado ya el fichaje de Mané. Jacobo y Stojkovic (éste pese a su prometedor arranque) contribuyeron a fomentar la inseguridad en la plantilla. Y Guerrón… Nadie se acuerda ya de Guerrrón.

Lo mejor: el arranque de Liga y la reaccion final.

Lo peor: el vacío en la portería y los lanzamientos de penalti.

Dos frases: “¡Víctor Vete ya!” y “¡Míchel, quédate!”

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