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Así fue la Liga: Deportivo de La Coruña (7º)

deportivoTras el Superdépor de Arsenio y el Eurodépor de Jabo Irureta, parece que el RC Deportivo de La Coruña ha encontrado un nuevo faro con el que orientarse. En esta segunda temporada de Miguel Ángel Lotina en el banquillo de Riazor, los gallegos han afianzado su objetivo de pelear por puestos europeos, demostrando que lo del año pasado (clasificado para la UEFA, vía Intertoto) no fue sólo casualidad.

Con la misma política de austeridad en gastos y salarios que ha venido implantando Lendoiro en las últimas temporadas, Lotina volvió a armar un equipo equilibrado, salvando con maestría las importantes ausencias de Fabrizio Coloccini o Wilhelmsson, piezas clave en el bloque de la pasada campaña. Así, llegaron al equipo herculino futbolistas a coste cero como Dani Aranzubía (para poner fin al peligroso problema de la portería deportivista) o Mista, mas las cesiones de Ángel Lafita o Zé Castro. Sólo el delantero mexicano Omar Bravo, vieja pretensión del equipo coruñés, y el zaguero argentino Diego Colotto supusieron un desembolso en las arcas de la sede de la Plaza de Pontevedra.

Año y medio atrás, el Dépor era un cadáver futbolístico, más cercano al descenso a Segunda División (llegó a ocupar mediada la temporada 2007/08 posiciones de descenso durante varias jornadas), que a las mieles del éxito que tan bien se le unos pocos años atrás. Los síntomas de cansancio estructural, como lo definía nuestro compañero Juan F. Cía, eran evidentes. Aquel ‘Babydepor’ ideado por Lendoiro para sobrellevar la época de vacas flacas y dar coartada a las humaredas vendidas en Coruña por Joaquín Caparrós tuvo, como sabemos, un final anticipado. El proyecto no cuajó y la carrera del utrerano en Riazor acabo diluyéndose.

La herencia de Caparrós cayó en manos de Lotina, un técnico con cierta imagen grisácea y de apagafuegos, que tuvo un difícil arranque en el club coruñés. Superadas las dudas iniciales, el de Meñaka ha venido a confirmar, con esta recientemente concluida temporada 2008/09, que el Dépor ha roto con su pasado (vivir de viejos sueños le estaba costando muy caro al deportivisimo) y tiene nuevas e ilusionantes perspectivas de futuro.

Lotina ha mantenido al equipo en la pelea por Europa durante toda la temporada. Ha estado incluso luchando por una plaza en la Liga de Campeones. Se preveía un año cómodo, pero no a estos niveles. Cierto es que al equipo le costó arrancar (sólo nueve puntos conseguidos de los primeros 24 disputados), pero una vez superado ese pequeño bache inicial, no se bajó ni un peldaño más allá del octavo puesto en la tabla. Eso da una idea de la regularidad de los coruñeses.

En cuanto al rendimiento de la plantilla, asistimos por fin a la definitiva explosión del interior Ángel Lafita (sobre quien incluso se rumoreó con una posible convocatoria con el combinado nacional), quien será repescado por el Zaragoza de cara al año que viene. Fue también la temporada de la consagración de Joan Verdú, quien ya había dado muestras de sus posibilidades en el Barça B, que por fin se deshizo de ese lastre de ‘jugador de Segunda B’ que venía arrastrando desde su llegada a Coruña. No renovó, y el año que viene vestirá la camiseta del Espanyol. Otro que dio un buen rendimiento, pero que no seguirá vistiendo los colores deportivistas, es el canadiense Julian de Guzmán. Asentado definitivamente en el doble pivote de Lotina y pieza clave del equipo, el año próximo jugará lejos de La Coruña. Fue también un año para enmarcar del lateral zurdo Filipe Luis. En continua progresión desde su salida del Castilla, y disfrutando de todos los minutos del mundo en Coruña, el brasileño es ya objeto de deseo de los grandes. Será difícil retenerlo en Galicia.

La 2008/09 fue la temporada de la definitiva recuperación para el fútbol de Juan Carlos Valerón. El canario, lejos, eso sí, del nivel exhibido antes de su grave lesión, siguió ofreciendo destellos de su fútbol a la parroquia deportivista, completamente rendida ante el Valerón futbolista y el Valerón persona.

El punto de partida del proyecto está sentado. El buen año del Dépor debe servir para romper con el pasado, olvidar épocas mejores, y aferrarse con fuerza a esta nueva era. El deportivismo no debe tener miedo de encarar el futuro, porque con unas buenas bases, como las exhibidas esta temporada, éste puede ser muy halagüeño.

Lo mejor: El club tiene un objetivo, y ha encontrado, por fin, su definitivo ‘nicho de mercado’ en la tabla, tras los pasados años gloriosos. La recuperación del Flaco.

Lo peor: Si el año pasado perdió a Coloccini y Wilhelmsson, esta temporada perderá a Verdú, De Guzmán, Lafita y, seguramente, Filipe Luis. Cuatro titulares de una tacada.

Una frase: Un año de confirmación en la zona noble sirve para sentar una base sólida de cara al futuro.

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