«
»


Así fue la Liga: Athletic Club (13º)

athleticLa temporada recién concluida será recordada en Bilbao como aquella en la que el equipo consiguió recuperar el sabor del éxito, aunque sólo fuera a medias. La Final de la Copa del Rey, éxito mayúsculo para un equipo con las autolimitaciones del Athletic, supuso un premio a la fidelidad de una afición incansable, una oportunidad única de revivir aquellas tardes de gloria de principios de los 80, y un importante argumento a favor de todos aquellos, la mayoría, que defienden la peculiar política de fichajes y de plantilla del club vizcaíno.

Pero el éxito copero no debe cegar a la afición rojiblanca. El equipo está mal, y su actuación liguera de este año lo dice todo. Empeora su clasificación (de 11º a 13º) y, además, el juego del equipo, en este el tercer año de Joaquín Caparrós, no ha hecho sino involucionar. La propuesta futbolística del técnico de Utrera sigue siendo infumable. Ya no es válida la excusa de que es un año de adaptación, o de que el plantel está asimilando nuevas ideas futbolísticas. Pero lo que es aún peor, más allá de que el equipo despliegue uno de los estilos más primitivos de toda la categoría, el rendimiento es tremendamente irregular.

Lejos de lo que podría parecer en un principio, la defensa del Athletic ha sido la tercera más goleada del campeonato liguero (62 goles en contra, por 79 del Sporting y 69 del Numancia). Nadie estaría criticando a Caparrós por disponer un esquema defensivo. Se le critica por no hacer funcionar como debería ese esquema defensivo.

La temporada ha supuesto también la feliz noticia de la definitiva explosión de Fernando Llorente. El delantero de Rincón de Soto se ha convertido en la gran referencia ofensiva del Athletic, y en un año fascinante, se ha ganado incluso un puesto en la selección nacional. Repasando el rendimiento individual de la plantilla, encontramos a futbolistas de la talla de Javi Martínez, centrocampista en continua progresión, bregadores como Gaizka Toquero e Ion Vélez, los Zipi y Zape del Athletic Club, un guardameta sólido y asentado como Gorka Iraizoz… Pero sigue sin aparecer un soplo de claridad y de frescura de ideas en la zona de tres cuartos. Fran Yeste es sólo una sombra de lo que podría haber llegado a ser, y esta campaña ha confirmado que no podemos seguir esperándole.

El equipo apuntaló su permanencia en una buena primera vuelta, en la que estuvo varias jornadas soñando con entrar en puestos europeos. A raíz de la semifinal de Copa ante el Sevilla, y en esas semanas que transcurrieron hasta la disputa de la Final, el equipo entró en una especie de trance copero que le llevó a cosechar una racha tremendamente negativa en Liga (cinco derrotas y un empate prácticamente seguidos), que a punto estuvo de conllevar disgustos mayores.

Finalmente, el colchón de puntos obtenido con anterioridad fue renta suficiente para salvar la categoría con cierta solvencia una temporada más. Pero el equipo debe dar un paso adelante. Debe dejar de mirar hacia abajo para mirar hacia arriba, o al menos hacia media altura. Ya se anuncian nombres de cara a la temporada que viene, pero quizá el principal cambio debiera de darse a otro nivel, no precisamente en la plantilla.

Lo mejor: Las sensaciones vividas en la Final de Copa y el ambiente que Bilbao recuperó durante las semanas previas. La irrupción de Fernando Llorente.

Lo peor: Joaquín Caparrós sigue lastrando al equipo con una simpleza táctica y una escasez de recursos ofensivos muy preocupante.

Una frase: Un ’semiéxito’, como la Final de Copa, no debe impedirnos ver el tremendo problema deportivo en el que se encuentra inmerso el equipo.

En DDF| Un presidente que sí se moja

Ir al artículo original

Leave a Reply

Comment