Algo se mueve al otro lado del Trent

Si una buena mañana de verano amaneciéramos en España con la noticia de que Luis Aragonés ha firmado un contrato con, pongamos, el Club Deportivo Ourense, enseguida correríamos a buscar una explicación lógica a tan impensable suceso. Hablaríamos de millonadas impropias de un club modesto, de ambiciosos proyectos surgidos al abrigo de algún poderoso hombre de negocios de la zona o de algún peculiar motivo familiar que hubiera llevado a nuestro ex seleccionador nacional a seguir construyendo su carrera como técnico a orillas del Miño. En Inglaterra están más acostumbrados a este tipo de excentricidades.
Que Sven-Goran Eriksson, todo un ex seleccionador inglés y ganador de un Scudetto con la Lazio, se comprometa con un club de la cuarta categoría, no deja de resultar llamativo, pero en ningún caso “extraño”, que es como rápidamente calificaríamos aquí la hipotética maniobra del Sabio de Hortaleza con el club gallego.
La historia del fútbol ha sido esquiva con el segundo (para algunos primero) club de Nottingham. Habituados a que los éxitos y la gloria encontraran acomodo al otro lado del Trent, apenas a unos cientos de metros de su propio estadio, sobre el césped del City Ground del Forest, los hinchas del County, fundado en 1862 y cuyo único título se remonta a finales del siglo XIX, han visto y soportado como sus rivales de enfrente se coronaban campeones de Liga e incluso de Europa, mientras sus amados magpies peleaban por salir de divisiones menores para colarse entre los elegidos.
Hoy, el club de Meadow Lane juega sus encuentros en la League 2, tres categorías por debajo de la Premier League. Y digo “juega”, porque ganar, lo que es ganar, no está demasiado habituado a hacerlo. En las dos últimas campañas, el equipo sólo ha sido capaz de alzarse con la victoria en 21 partidos de un total de 92 disputados, eludiendo el descenso a Conference por los pelos.
No pintaba el futuro de una manera demasiado halagüeña. Hundidos en la clasificación, no obstante, sus aficionados jamás dieron la espalda al equipo. Mete cada dos semanas 20.000 espectadores en el graderío de Meadow Lane, en una categoría en la que la media de asistencia a los estadios está alrededor de 7.000.
Pero, tras toda una era de sinsabores, algo se está moviendo en la orilla norte del Trent este verano de 2009. La llegada al club del consorcio Munto Finance, creado expresamente como un brazo del poderoso grupo qatarí Al Thani para la adquisición del club de Meadow Lane, parece haber traído consigo perspectivas de futuro más agradables, con una importante inyección de libras que harán más llevadera la previsible travesía por el desierto de las próximas temporadas.
El club pretende dar un giro radical a su trayectoria actual. Romper con un pasado de derrotismo para emerger y plantarse entre los grandes en un lustro. Tanto es así, tanta es la idea de ruptura con ese pasado de amargura, que hasta se ha rediseñado el escudo del club. Nada que huela a pasado.
La operación que ha terminado con la contratación de Sven-Goran Eriksson, quien, recordemos, viene de una experiencia fallida como seleccionador mexicano, es toda una declaración de intenciones. Pocos métodos más efectivos que el de una contratación estelar para poner a un club semidesconocido en boca de toda Europa. Es sólo el primer paso, y los resultados están por ver. Puede que todo acabe resultando una triste maniobra de especulación por parte de los inversores, y puede que los magpies no abandonen, al menos por el momento, la peleada League 2.
La inversión no garantiza el éxito, pero sí ha conseguido, al menos en este caso, que los focos se dirijan a la olvidada orilla norte del Trent, tan cercana en lo físico pero tan alejada en lo histórico de los éxitos del Forest.
Archivo DDF| Nottingham Forest: un histórico en el pozo