Adioses y bienvenidas

Dos noticias coincidieron el martes en el tiempo. Dos noticias antagónicas. Una llamaba a la ilusión y otra a la desesperanza. Kaká se presenta en el Bernabéu, De la Red no jugará al fútbol la próxima temporada. Bienvenidas y despedidas en el Real Madrid. Es difícil imaginarse rodeado por cuarenta mil aficionados gritando tu nombre, blandiendo bufandas y enseñando el escudo de las camisetas de esa forma fervorosa e irracional que sólo da el fútbol. Pero más complicado aún es imaginar lo que supone renunciar a la ilusión de una vida, de la noche al día, saber que seguir practicando el deporte que te lo ha dado todo puede tener un desenlace fatal sobre el rectángulo de hierba.
En los telediarios del día siguiente, tras el partido de Copa del Rey frente al Irún, las imágenes del desvanecimiento ralentizado del canterano madridista. Un primer plano de su mirada perdida. Las referencias a Antonio Puerta. El nerviosismo de los compañeros. Las prisas, la camilla, la incertidumbre. Meses después aún no hay un diagnóstico médico que pueda garantizar a Rubén la segura práctica del fútbol. Valdano anunciaba que De la Red tampoco jugaría la temporada 09/10. “De momento debe dejar el fútbol”. Muy pocos matices que suavicen la afirmación. Ni entrenar, ni jugar. Sólo prudencia. Como decía el propio jugador meses después del síncope, primero está la persona y después el futbolista.
El fútbol está lleno de historias rotas. Muertes en el campo. Lesiones irrecuperables. Accidentes que pasarán a la historia emotiva de este deporte. Foe, Haaland, Superga. Afortunadamente De la Red se quedó en la línea justa para la esperanza. En el limbo entre el abatimiento y la superación. Renunciar al fútbol es un mal menor, él insiste en recordarlo. De una temporada magnífica en el Getafe, recién coronado campeón de Europa, y de nuevo importante en el equipo que lo vio nacer como futbolista, al ostracismo indeseado y la indefinición de un problema que “aún no tiene nombre”.
Kaká recibía una ovación estruendosa. El público jaleaba a Florentino. El martes en el Bernabéu se celebraba el principio de una época para la ilusión. Ronaldo, Kaká, Albiol, Benzema… una plantilla hecha para el éxito, para la recuperación del crédito perdido, una estrategia precisa que recupere al público cansado de pucherazos y tuercebotas. Un equipo hecho para ganar donde De la Red no podrá sumar. El siguiente puede ser Xabi Alonso. Si el canterano no hubiera tenido ese problema, la contratación del vasco no sería tan importante. De la Red aportaba seguridad atrás, juego con criterio, un mediocentro perfecto para convivir con cualquiera de los Diarra. El fútbol también se escribe con renglones torcidos. Fue extraño ver en una misma página ambas noticias. Una a continuación de la otra. Mezcladas en el inconsciente. Qué dos sentimientos tan encontrados. Lo bueno borra lo malo de una manera brutal. Es lícito, pero turbador.
De la Red no pierde la esperanza y tiene el apoyo del club. En el entorno afirman que no es un punto y aparte, que aún hay un hueco para la esperanza. Ayer, mientras la gente celebraba los fichajes y corría a comprar las camisetas, el futbolista de Móstoles luchaba por no hundirse en la memoria de los aficionados. Dijo que haría lo posible por volver, que tenía fuerza para sobreponerse a este dramático episodio. Hasta ese momento, ánimo. Para mí la historia de un equipo la escriben los presentes, y también los ausentes.