«
»


A la espera de una catarsis

luis_garciaEl Espanyol se encuentra en una situación extremadamente complicada. Cada fin de semana se enturbia aún más y ya casi nadie duda de que los blanquiazules lo tienen muy oscuro para mantener la categoría. No puede decirse en su descargo que esta situación sea novedosa. Otros años, los pericos también han pasado problemas para quedarse en Primera División y han dado muestras de una debilidad enorme, impropia de un club como éste. El último traspiés ante Osasuna (resultado: 1-0) debilita todavía más sus posibilidades.

El equipo ocupa el farolillo rojo de la categoría, con 20 puntos (a ocho de la salvación): 4 victorias, 10 empates y 14 derrotas. Su balance goleador es, evidentemente, negativo: 25 tantos a favor y 45 en contra. Los números cantan y preocupan especialmente en dos puntos importantes: los españolistas son el vestuario con menos triunfos en toda la Primera División y además, es el equipo con peores números anotadores. Sencillamente, el Espanyol ni marca ni gana partidos.

Durante las temporadas anteriores, el vestuario siempre se agarraba a un flotador salvador en los momentos de apuro: el frente de ataque formado por Raúl Tamudo, Luis García e Iván de la Peña siempre acudía al rescate para solucionar la papeleta. Aunque se pasara mal, no había nada que temer porque los goles del capitán y su subalterno y los pases de Lo Pelat terminaban por ladear la balanza del lado perico. Pero este año ha sido distinto, en gran medida por la ausencia por lesión de Tamudo, que se encuentra muy alejado de sus números normales (3 goles). García lleva los mismos tantos en Liga, pero sin el consuelo de la inactividad.

Ninguno de los tres parece ahora argumento suficiente para apelar a la remontada. Es más, las estadísticas evidencian que su trabajo está por debajo de lo esperado este año y con el ofrecido en temporadas anteriores. El equipo carece de pegada y está pagando fuertemente el enorme déficit anotador de la plantilla. No es el único problema, pero posiblemente sea el más sangrante: un vestuario con jugadores de su talla no puede llevar sólo 25 goles a diez jornadas para el final de la campaña. En una comparación maliciosa, el Espanyol lleva casi 6o goles menos que el Barcelona, líder de Primera y paradigma de la facilidad anotadora.

Los cambios continuos a los mandos del timón son otra de las causas principales del caos blanquiazul. Es evidente que las directivas siempre se encuentran en una situación delicada cuando los resultados no llegan. Por un lado tienen las prisas lógicas de imprimir un sello diferente que cambie la dinámica negativa y por otro, la sensación contrastada de que la destitución de entrenadores y la inestabilidad no son buenos compañeros de viaje. Ni ‘Tintín’ Márquez, ni José Manuel Esnal ‘Mané’ ni Mauricio Pochettino han dado con la clave del éxito. El equipo ha mejorado, pero no atina.

El estado de forma y los recursos de los rivales por la permanencia son un jarro de agua fría para las esperanzas periquitas. Tanto Numancia como Osasuna, Betis o Recreativo tienen más argumentos para la salvación que el Espanyol. Incluso, equipos que han estado o están ahora en la lucha en la parte baja como Athletic de Bilbao, Getafe, Almería, Mallorca o Sporting, pese a los problemas eventuales en su regularidad, ofrecen más garantías. Es evidente que un par de victorias seguidas aclararían el panorama, pero los blanquiazules no parecen tenerlo fácil.

Ir al artículo original

Leave a Reply

Comment