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‘El Pelado’ busca empleo

El amor entre Ramón Díaz y el América de México se ha roto. Y es posible que en esta ocasión no sea de tanto usarlo, como dice la canción interpretada una y mil veces por Rocío Jurado. La llegada del Pelado a la entidad americanista se produjo en torno a una nube de críticas por su origen extranjero. Algunos sectores de la afición y los medios no entendían la contratación de un argentino, en vez de apostar por un mexicano. En el mundo del fútbol, algunos también reivindican el proteccionismo nacional.

Los resultados no acompañaron nunca y siempre se le adjudicó un tono soberbio en sus declaraciones. Casi desde su llegada al club en julio de 2008 se convirtió en un estorbo, con un sueldo demasiado elevado para tan pocos éxitos. Durante el último torneo Apertura, el equipo tuvo una trayectoria muy decepcionante al no clasificarse para la Liguilla en la que se lucha por el título. Además, a comienzos de este año fue eliminado del Torneo Interliga, después de perder de forma contundente (4-1) ante el Atlas.  

El inicio del Clausura 2009 fue similar. El DT argentino prometió que dejaría voluntariamente los Águilas si el vestuario no enderazaba el rumbo y el juego no mejoraba durante un comienzo de campeonato especialmente duro: el América de México debía enfrentarse al Santos, el Toluca, el Morelia y el Pachuca. Según algunas fuentes consultadas, los cuatro son rivales acérrimos de la entidad americanista. De 12 puntos posibles se consiguieron sólo cuatro. El final estaba escrito.

Emilio Azcárraga, dueño de Televisa (empresa propietaria del América), tuvo paciencia, pero no la suficiente para subir otro nuevo Tourmalet de derrotas. El magnate explotó tras el 3-1 encajado ante el Pachuca y ordenó al presidente de la entidad, Michel Bauer, que hiciera efectica su decisión: descartar definitivamente a Díaz y buscar una alternativa al frente del banquillo. Olé Clarín publicó que no sentó nada bien que el Pelado asegurara tras el encuentro que la situación sólo podían revertirla los futbolistas.

Es comprensible que el América decidiera apostar como lo hizo por el proyecto del DT argentino. Ramón Díaz, apodado el Pelado porque en las inferiores no le crecía el pelo, es un entrenador con una trayectoria ganadora en equipos de prestigio. Al frente de River Plate se convirtió en el míster más laureado de la historia de una institución campeona: los Aperturas de 1996, 1997 y 1999; los Clausuras de 1997 y 2002; la Libertadores de 1996; y la Supercopa Sudamericana en 1997. Además, al frente de San Lorenzo de Almagro consiguió el Clausura de 2007.

Tras la destitución, vino el baile de nombres: Carlos Ischia, actual entrenador de Boca Juniors; José Pekerman; Américo Gallego; Javier Aguirre; José Luis Trejo; y Bernd Schuster. Tres de ellos, también argentinos como Díaz, y un cuarto, alemán. De hecho, algunas informaciones apuntan a que Ischia rechazó dos millones y medio de dólares por temporada para incorporarse a los Águilas. Finalmente el club escogió a uno de los nombres que no circuló en la prensa, el de Jesús Ramírez, ex seleccionador mexicano en sustitución de Hugo Sánchez.

Tal vez este resbalón le sirva al Pelado para recapacitar sobre su verdadero lugar en el duro mundo del fútbol. La profesión de entrenador exige plegar velas cuando todo va bien para no recibir palos demasiado fuertes cuando el escenario se enturbia. Uno puede ser el DT con más títulos en River Plate, la institución con más copas en Argentina, y luego llegar a México a un proyecto nuevo y que no salgan bien ni los entrenamientos. Quizás la revancha deportiva llegará pronto, si algo se tuerce con Néstor Gorosito.

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