¡Fuera agoreros!
“Esto es deporte, es fútbol. Hoy no hemos tenido suerte”. Así definió Vicente del Bosque, seleccionador nacional, su decepción por la derrota de España en la Copa Confederaciones ante EEUU. Es el momento ideal para los agoreros. Algunos llevarán tiempo esperando la oportunidad perfecta para lanzar mensajes de este estilo: “Lo de la Eurocopa no podía durar mucho”; “Del Bosque se ha cargado lo que hizo Luis Aragonés”; “Esto es lo de siempre”; “Con este equipo no podemos ganar un Mundial”… Y todo eso no aporta nada. Nada de nada.
La roja no estuvo fina. No supo encontrar la senda de la victoria, ni siquiera del empate. Pero eso no es motivo para liquidar todo el trabajo hecho hasta ahora. El triunfo en Austria y Suiza nos enseñó que el camino escogido tiene premio. Nos quitó los complejos. Toca ser fieles a nuestra idea, nuestra filosofía, nuestro proyecto. Perder forma parte de la vida y el deporte. Nuestra única oportunidad es insistir en esos principios y alejar los fantasmas de los agoreros. Frente a los mensajes pesimistas, un campeonato de Europa. Hay detalles interesantes para el optimismo.

El primero de ellos es la base para cualquier vestuario campeón: EL PLAN. La selección española lo tiene y sabe que es bueno. Éste no apareció con la última Eurocopa, bajo la tutela de Luis Aragonés, sino que ya formaba parte del código genético de la mayoría de los jugadores de España. La roja ya jugaba al toque y asociación constantes, la entrada por bandas y el control absoluto del balón antes de la llegada del Sabio de Hortaleza. Uno de sus antecesores, José Antonio Camacho, siempre tuvo en la cabeza ese camino durante su estancia en el cargo. El Mundial de Corea y Japón de 2002 fue una decepción horrible, después de caer ante la anfitriona.
Tras el paso en falso de Iñaki Sáez, Aragonés llegó con un plan idéntico. El combinado español jugó, en ocasiones, especialmente bien en el Mundial de Alemania 2006, pero la Francia de Zinedine Zidane y Franck Ribéry nos dejó fuera. No había llegado nuestro momento. Ante una de las citas clave, España no pudo contra el transatlántico galo. Pero el grupo, otra vez dirigido por el entrenador madrileño, insistió en la misma cantinela. Y la cantinela sonó en su máxima expresión junto a los Alpes austriacos. Una exhibición. La experiencia nos indica que hay que ir al frente.
Si el plan es el primer detalle importante, el segundo es EL CAPITAL HUMANO. Hay una idea y también las personas adecuadas para llevarla a cabo. Hace unos días escribía en DDF que Del Bosque prepara el futuro. No para esta Copa Confederaciones, sino para que el vestuario llegue al Mundial de Sudáfrica 2010 con el equilibrio necesario para llevarse el torneo internacional más importante del mundo. España es una selección joven y con talento, con algunos jugadores que tienen un margen de crecimiento muy elevado. Gerard Piqué es su máximo exponente, pero hay muchos más: Sergio Busquets, Fernando Llorente, Juan Mata, Pablo Hernández… Y los que ahora mismo llevan el peso del vestuario están en el mejor momento de sus carreras deportivas: David Villa, David Silva, Xavi Hernández, Xabi Alonso, Iker Casillas, Fernando Torres, Carles Puyol, Andrés Iniesta… Un análisis frío nos lleva a pensar que nuestro punto de partida es envidiable.
El tercer elemento decisivo es EL CUADRO TÉCNICO. Es probable que muchos agoreros centren sus dardos sobre Del Bosque y su equipo de trabajo. Como siempre, la cuerda, de romperse, lo hace por el banquillo. El salmantino encajará el duro golpe y seguirá hacia delante. Aragonés también pasó por el mismo trance ante Francia durante el Mundial que coronó a Italia. Esta comparación es una moneda con una cara y una cruz: lo positivo es que la derrota llega en una competición menos importante que un Mundial y una Eurocopa y lo negativo que el oponente ejecutor ha sido EEUU, una selección correosa, con buenos fundamentos defensivos y una rápida transición hacia el ataque, pero de menor nivel que la francesa. Del Bosque es un hombre con mucha experiencia y debemos confiar en sus aptitudes.
El cuarto punto es menos sólido, pero debe mencionarse. Los jugadores españoles se encuentran al final de UNA TEMPORADA AGOTADORA. A diferencia de lo que sucederá el próximo verano, los futbolistas no han tenido el descanso necesario para acometer una competición así, no sólo para recuperar el tono físico, sino para alcanzar un nivel de concentración elevado. Saltar de unos objetivos a otros tan rápido, sin tiempo para centrarse, es complicado. La campaña 2009-2010 acabará antes y la preparación será más pausada y meditada.
El traspiés vendrá acompañado de cientos de crónicas, miles de análisis y muchas sentencias. No todas serán comedidas. Ni tampoco bien intencionadas. Hay que reconocer que es el escenario ideal para los agoreros, pero la imagen de Casillas allí, en el Prater de Viena, con la copa en las manos, debería extender un manto de paciencia y calma. Toca esperar la reválida.